Linda Delgado y Uriel Avendaño.Ambos estudian el año básico en el Centro Superior de Estudios Militares de la División José Dolores Estrada Vado, para ellos lo más divertido que les ha pasado es distinguir las voces de mando: voz ejecutiva y preventiva.

¡Chavalos decididos!

¡Qué en la Tierra existan microorganismos que se mueven en nuestro entorno no es algo nuevo!. Pero que un chavalo decida trabajar con estos porque le apasionan y porque su trabajo contribuirá a mejorar la salud de nuestro país, es una historia que debemos seguir.

Julio Portacarrero Arancibia

¡Qué en la Tierra existan microorganismos que se mueven en nuestro entorno no es algo nuevo!. Pero que un chavalo decida trabajar con estos porque le apasionan y porque su trabajo contribuirá a mejorar la salud de nuestro país, es una historia que debemos seguir.

Yader José Jarquín estudia segundo año de Microbiología en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), y lejos de usar siempre una gabacha blanca y hablar en términos clínicos, es un chavalo que ha conocido el mundo de la “microvida”, por medio del lente de un microscopio.

“La microbiología es una carrera muy linda porque en ella buscamos el equilibrio entre los microorganismos y nosotros, siempre y cuando llevemos correcta nuestra vida, pero si algo está mal, o causamos alguna alteración por no cuidarnos, estos (microbios) nos enfermarán”, explica Yader a quien le gustaría trabajar en control clínico y empresarial.

Yader Jarquín, 19 años. Estudiante de Microbiología

En el primero, porque aportaría a la sociedad y ayudaría a que las personas se sanen de las afecciones “directas o inconscientes” que causan las bacterias; y en el segundo porque las empresas requieren de personal profesional para vender alimentos que lleven su rango de microorganismos y controles patológicos, para que no se desarrolle una expansión de enfermedades.

¡Ojo! Cuando Yader habló con sus papás referente a la carrera que quería estudiar estos no se opusieron, pues él les hizo reflexionar en que “la microbiología puede llegar a convertirse en la ciencia del futuro, porque los actuales fármacos que se administran tales como los antibióticos, crean resistencia y los pacientes mueren por esta”. Yader espera contribuir en estudios con carácter investigativo, más ahora que se habla de terrorismo biológico. ¡Interesante, no!

POR LA DEFENSA DE LA PATRIA

Linda Delgado y Uriel Avendaño son otros chavalos que optaron por una carrera en defensa de la Patria —pero de una forma visible—. Ellos empacaron sus mochilas y desde hace cinco meses forman parte del Centro Superior de Estudios Militares de la División José Dolores Estrada Vado.

Un fuerte apretón de manos y una mirada que desafía, investiga y se impone, describe perceptiblemente su perfil militar.

Linda tiene 18 años y es originaria de León. Para ella lo más difícil en estos cinco meses “ha sido la disciplina que aquí se requiere, porque en la vida civil uno es más espontáneo, en cambio aquí se obedece, las órdenes se cumplen y no se cuestionan”, comenta esta chavala mientras se acomoda su crespina de color verde olivo. Actualmente estudia las materias militares: topografía, táctica militar e infantería, además las ciencias exactas y humanidades.

DE ADMINISTRADOR A MILITAR

Uriel es de Managua. Dice que estudió dos años Administración de Empresas, pero luego se dio cuenta que no era lo que anhelaba, “pues yo quería ingresar a las filas del Ejército, una institución con mucho honor; aquí somos como una familia, nos cuidamos y queremos entre nosotros mismos, somos una segunda familia”.

Como Linda, Uriel estudia el año básico en la academia, pero en su segundo año iniciará una especialización que dependerá de las calificaciones de este año. Él espera desempeñarse como médico militar, “para ejercer la medicina y cuidar a mis compañeros”. Luego le gustaría especializarse en ortopedia.

EN BUSCA DE SU VOCACIÓN

El sueño de muchos jóvenes es concluir exitosamente una carrera universitaria y formar una familia en cuanto se tenga un empleo estable. Hasta hace un par de meses ese fue el sueño de Ernesto Chajón, un chavalo guatemalteco que dejó a su familia, su trabajo y un futuro soñado, para ingresar a la orden de los Frailes Franciscanos Amigonianos “para encontrarle sentido a mi propia existencia”, comenta.

A diferencia de Yader, a Ernesto le costó hablar con sus papás “pero al final respetaron mi decisión”, comenta y añade “que el calor es lo que más le ha gustado de Nicaragua. Como él, en los aspirantes del Hogar Zacarías Guerra hay dos jóvenes de Guatemala que anhelan ser sacerdotes para entregar su vida al servicio de la niñez y adolescencia, pues según la espiritualidad de esta orden, su misión es ver en ellos a Cristo en el Calvario.

Y un día para un aspirante empieza a las 6:00 a.m. con la oración de los Laudes, a este le sigue la misa, el desayuno, los estudios bíblicos, el almuerzo, un pequeño descanso, la realización de las tareas y la limpieza. Antes que caiga la noche, nuevas oraciones y por último el rezo del rosario.

¡Ojo! ¿Y en qué consiste una vida en castidad?

“Vivir en castidad no es negarse algo, sino abrirse al otro. Por mi vida de castidad no le voy a entregar mi amor a una mujer, pero sí a otras personas que lo necesitan. Vivir en castidad es entregar todo nuestro ser a Dios, es decir todas las energías que llevamos dentro como hombre. No es que reprimamos nuestra sexualidad, antes bien la aceptamos y la damos en amor a los demás”.

Mientras Ernesto le pide a Dios todos los días, ¿Señor qué quieres que haga?, a semejanza de San Francisco de Asís, sabe que le esperan al menos seis años para ver realizado su sueño. Para ese entonces Yader el microbiólogo ya habrá terminado su carrera al igual que los dos chavalos que un día entraron al Ejército Nacional.

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