Por: Auxiliadora Rosales
Fotos: Alfredo Zúñiga
Nació en matagalpa hace 34 años. A los seis años inició un viaje por el mundo que aún no termina. Por eso, a pesar de estar enamorada del paisaje natural de Nicaragua, ella es una mujer cosmopolita, una ciudadana del mundo que se siente cómoda en el país donde esté. Desde Suiza, país donde vivió su niñez, le siguió Eslovenia, Australia, Finlandia, Argentina, Costa Rica y más recientemente Colombia. Su estadía en estos países le permitió dominar cinco idiomas: inglés, francés, alemán, esloveno, y su lengua materna el español.
“A los seis años me fui con mi familia (mi madre nicaragüense, Rosa María Icabalceta, mi hermano y mi padrasto de origen finlandés) a Suiza por asunto de trabajo, ya que ellos trabajan para la Cruz Roja Internacional y eso nos permitía movernos a todos lados”, narra Linda Monzón, directora de ventas para América Latina de Merkur Gaming, una firma alemana que distribuye máquinas de juegos y azar.
Esta mujer que ocupa un lugar privilegiado en la industria del juego cuenta que los idiomas le han abierto muchas puertas en la vida.
“Lo bueno es que los aprendí desde muy pequeña y no fue difícil. Eso es bueno porque los niños no temen equivocarse. A los 6 años aprendí francés en Suiza. A los 9 ya hablaba inglés, a los 15 alemán y luego vino el esloveno”.
La representante de ventas de Merkur Gaming cuenta que fue en Eslovenia donde cursó la universidad y obtuvo el título de administración turística y hotelera. “En Eslovenia vivimos varios años y aprender el idioma fue muy divertido y completamente nuevo porque no existen las malas palabras. Las más fuertes que usan provienen de otros idiomas. Ahí lo más fuerte que se dice es, por ejemplo, 300 osos peludos” (ríe).
Linda es de hablar pausado. Su acento se pierde entre el colombiano y costarricense, es algo tímida, pero no cuando se trata de hablar de su más grande pasión: recorrer el mundo.
“Me gusta la vida que llevo. Me siento en casa en cualquier parte del mundo y no me da miedo viajar sola a donde sea. Curiosamente, solo extraño Nicaragua cuando estoy aquí. Es en ese momento que me doy cuenta lo que extraño. Cuando estoy en otro lugar, conozco tantas cosas nuevas que no me da tiempo de extrañar nada, por eso me adapto rápido a cualquier ambiente”.

Para ella, todos los países donde ha vivido y donde ha estado de turista son especiales y tienen lo suyo. “Me encanta de Nicaragua su belleza natural incomparable, pero me encantaría que la gente se activara más, que se despertaran emocional y mentalmente. De otros países agradezco que he aprendido la disciplina de trabajo. Admiro a los colombianos porque son personas muy prósperas, pese a que llevan muchos años con los problemas políticos de la guerrilla y el narcotráfico. De Eslovenia me gusta todo. Ahí aprendí a cocinar. Cada lugar tiene su magia”.
En Nicaragua, Linda encuentra el sentido de familia, aunque en otros países se sienta bien. “Pero la sola idea de radicar en un sitio para siempre me sobresalta, porque el mundo está hecho para que los seres humanos nos movamos”.
Solterita
A pesar de ser una mujer exitosa y guapa, Linda está contenta con su estilo de vida, pero revela que eso no le ha permitido tener una relación de pareja estable, ni tampoco tener hijos. “En el mundo hay gente muy linda e interesante, pero a veces hay cosas que no se pueden.
En mi caso, el hecho de viajar tanto no les ha gustado a las parejas que he tenido. Por eso no funciona, porque yo soy así. Desde niña he andado por todo el mundo y creo que si cambiara mi forma de ser, ya no sería yo y me sentiría triste”, confiesa Linda.

En la industria del juegoLinda Monzón radica desde el 2006 en Colombia, país que le ha servido de base para promover máquinas de juego de azar y ruletas electrónicas para toda Latinoamérica bajo la firma alemana Merkur Gaming, la segunda más grande de Europa y con 50 años en el mundo.
“Mi trabajo consiste en vender máquinas de juego, un producto que no es masivo pero que tiene un fuerte mercado. Por ejemplo, en Colombia puedo tener más de 400 operadoras. En Nicaragua son pocas, pero a la vez es mucho para lo que hay en el mercado, en un territorio tan pequeño”.
Según afirma, su trabajo se desarrolla en un mundo complicado por ser un territorio de hombres. “Me he encontrado con empresarios machistas, otros que se imaginan que te pueden echar un cumplido, por eso yo siempre les digo: hablemos de hombre a hombre, y ahí se mueren de la risa, eso rompe el hielo”.
Promoviendo lo latinoLinda explica que en la industria del juego, el mercado latino ha sido considerado secundario, por eso las máquinas traían temas que poco interesaban a los latinos.
Por tal razón, ella creó un proyecto al lado de su hermano, que se basa en incorporar la imagen de Cantinflas y sus mejores películas a las máquinas de juego que muy pronto llegarán al país.“Los latinos necesitamos color y humor. Por eso, me reuní con mis jefes para ver si tenían la intención real de entrar de lleno a este mercado.
Ellos me dieron la libertad de escoger temas y personajes. Somos la primera empresa de juegos en sacar un producto con personajes latinos. En casa surgió la idea de retomar a Cantinflas, para lo cual me reuní en México con su hijo Mario Moreno Ivanova e hicimos negocios”.
A Nicaragua, Linda viene cada dos meses. Aquí tiene el proyecto Ojos que no ven, un área VIP del restaurante El Tercer Ojo. “La idea es que sea un lugar que sirva de plataforma para los artistas”, finaliza Linda.
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