Ana Salgado
terapeuta sexual y de parejas
Los que más se preocupan quedan literalmente atrapados por el comportamiento de este, ya que reaccionan ante su comportamiento, se concentran en ellos, en lo que hacen, en dónde están, cuánto consumen y tratan de controlarles el consumo. Se sienten avergonzados, culpables, y esto realmente le concierne únicamente al adicto. Puedes volverte tan adicta al adicto, como el adicto a su droga de opción (alcohol, drogas, sexo, apuestas, internet, el trabajo, videojuegos, las relaciones amorosas dependientes, etc).
Las personas que se sienten atraídas, se enamoran y mantienen relaciones con adictos, provienen en general, pero no exclusivamente, de hogares donde había adictos. Si estás en una relación con un adicto, toma en cuenta lo siguiente:
La adicción es una enfermedad: así como te parecería absurdo pedirle a una persona con gripe que por amor o a punta de fuerza de voluntad deje de producir mocos y tener fiebre, igual de ridículo es esperar que un adicto deje de serlo por voluntad propia.
El adicto es la única persona que puede dejar su adicción: cuando llegue a la convicción profunda de que tiene un problema y la determinación sincera de buscar ayuda para solucionarlo.
Este es un proceso personal en el que nadie puede influir de ninguna manera. Tú también tienes que cambiar: las dinámicas familiares y tu propio comportamiento son igualmente parte del problema y es importante reconocer lo que estás haciendo para perpetuar tu propio sufrimiento.
Ayudarte es lo mejor que puedes hacer para ayudar al adicto. Busca ayuda profesional.
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