José Esteban González-Rappaccioli

¡No me toquen mi alcaldía!

En noviembre, habrá elecciones municipales. Estas tienen la peculiaridad de que no arrojarán un resultado a nivel nacional sino 153 resultados válidos para cada alcaldía e independientes entre sí. El artículo 177 de la Constitución establece que “cada municipio goza de autonomía política, administrativa y financiera”. Cada municipio tiene su propio territorio, generalmente delimitado con tal precisión que, cuando el dirigente conservador Pedro Solórzano amenazaba con ganar la Alcaldía de Managua, para impedirlo el presidente Arnoldo Alemán simplemente corrió la línea divisoria entre el municipio de Managua y el de El Crucero. Logró así que el domicilio de Solórzano quedara en territorio de El Crucero privándolo de la posibilidad de correr como candidato en Managua. Algunos conservadores comentan jocosamente que este truco de Arnoldo Alemán trasladó el domicilio de Pedro Solórzano a El Crucero, pero la caseta de su perro siguió en Managua por lo que el perro de don Pedro pudo haber sido candidato en lugar de su amo y, probablemente, hubiese ganado si Nicaragua fuese una república canina.

Según la Constitución y la Ley de Municipalidades, cada municipio es una minirrepública. Tiene su propio titular del ejecutivo (el alcalde) y un Consejo —comparable a la Asamblea Nacional. Los funcionarios municipales son miniministros que velan por la salubridad, limpieza, seguridad, construcción y reparación de calles y caminos, algunas alcaldías tiene centros educativos propios, promueven el deporte, etc. El alcalde (jefe del poder ejecutivo en cada municipio) es electo por voto directo. Son tales su poder y las características de su cargo que la Constitución prudentemente prohibió la reelección de los alcaldes, prohibición que sigue vigente ya que la supuesta reforma del arto. 147 de la Constitución es inválida e inexistente. En consecuencia, la pretensión de reelegir a alcaldes es tan inconstitucional como lo ha sido y sigue siendo el acceso de don Daniel Ortega a un tercer período presidencial, provocando el rechazo de algunos gobiernos que estarían dispuestos a invocar la Carta Democrática Interamericana como único medio para restaurar la plena vigencia de la Constitución.

Ante la complejidad de la situación, cada ciudadano debe erigirse en defensor de su respectivo territorio y gobierno municipal. Defendiendo nuestro municipio defendemos a Nicaragua entera y su futuro. No podemos tolerar que las autoridades de facto, mediante burdos trucos, priven a nuestras alcaldías de la autonomía que la Constitución les garantiza y las desestabilicen, por ejemplo triplicando abusivamente el número de concejales y otorgando ilegalmente a unos supuestos gabinetes de funciones reñidas con nuestros derechos humanos y constitucionales.

El socavamiento de la autonomía municipal es una poderosa campanada de alerta llamando a la primera batalla cívica y pacífica en defensa de nuestros derechos humanos y constitucionales. En los 153 municipios deben generarse movilizaciones populares en las que participen no solo jóvenes y miembros de los sectores populares, sino también profesionales y empresarios movilizados por el grito: “¡No me toquen mi Alcaldía!”

El autor es fundador de la CPDH, Presidente Nacional del PSC.

COMENTARIOS

  1. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 14 años

    Y ahora gracias a todos los robos de votos Ortega se autoelige presi
    dente de los pobres, aunque el sea el menos pobre, pero si el mas la
    dron de todos los que han tenido la mala suerte de nacer en este pais de mierdolaga.Porque a eso a quedado reducido este paisito.
    Todo porque un ladron de mas de 1OO millones no queria caer preso
    y la hija prefirio entregar el pais entero, con tal de que su padre estu
    viera en libertad,palabras de Maria Dolores Aleman.Y el otro ladron
    Ortega no se queda atras

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