¿Hongos en la comida?

Comestibles y de color blanco, el champiñón procede de China y Japón, donde se cultiva desde hace casi 800 años.

Agencias

Vida

Comestibles y de color blanco, el champiñón procede de China y Japón, donde se cultiva desde hace casi 800 años. En Europa se calculan unos 300 años de labranza del champiñón, con técnicas muy atrasadas, que provocaban poca cosecha y, por tanto, precios muy elevados. Su excelente sabor y el aroma que desprenden hacen de ellos un ingrediente imprescindible en tus platos.

El champiñón, además de ser delicioso, es un alimento de escaso nivel calórico, elevado valor nutricional y rico en agua. Contiene, también, un gran número de vitaminas, minerales, proteínas y aminoácidos que, junto con las escasas calorías que presenta, hace que el champiñón sea la mejor elección para elaborar unos platos llenos de energía y sabor.

Podemos encontrar dos tipos de champiñones:

—Los silvestres: se localizan en el campo y, especialmente, en lugares donde la materia orgánica sea muy abundante. Su color es blanco y puede presentar escamas en la parte del sombrero.

—Los cultivados: se reconocen por su sombrero, que contiene escamas de un color pardo.

Podemos emplear los champiñones para una multitud de usos en la cocina, desde aperitivos y entradas hasta plato principal o guarnición de carnes, pescados o verduras.

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