Ulises Huete Maltes

China: DD. HH. y tabúes

La República Popular China comenzó sus relaciones con occidente en 1970, cuando el primer ministro era Zhou En Lai, es decir 21 años después de la revolución triunfante del 1 de octubre de 1949, liderada por Mao Tsé Tung; este paso se dio en plena guerra fría y ya se daban pugnas internas en el buró del PC chino.

En 1966, Mao es promovido para retomar el papel de máximo líder, por su esposa Jiang Quing, bella actriz, versátil y polifacética, que era conocida en toda China y tenía excelentes credenciales con periodistas y militares, pero no solo ella influyó, sino el poderoso jefe militar Lin Biao.

La revolución cultural se da bajo la dirección de estos personajes, “muerte a Confucio”, era uno de los eslóganes del libro rojo, o citas del presidente Mao, elevando el culto a la personalidad del líder supremo: Mao Tsé Tung.

Para lograr esto se hizo uso de la juventud china, que destruyeron hasta las imágenes y estatuas de lo que llamaban la antigua sociedad feudal pre-maoísta, pero fue tan brutal, que el mismo ejército Rojo se encargó de detener tanta barbarie; finalmente Mao toma la ortodoxia marxista, antisoviética.

1978: Deng Xiaping lidera una serie de reformas políticas y económicas conllevando al establecimiento gradual de una economía de mercado y cierta liberalización política.

El 1 de octubre de 1949, Mao proclama desde la emblemática plaza de Tianamem (en las puertas de la ciudad prohibida) la República Popular China, la cual sería escenario del 15 de abril de 1989 al 4 de junio de protestas por intelectuales, estudiantes, obreros, de la masacre de Tianamem, abogaban por reformas y liberalización del partido comunista, pero el detonante fue la expulsión del exsecretario del partido comunista Hu Yaobang, en 1987, quien era visto por los estudiantes como un liberal muy querido; los muertos de la masacre no se conocen aún, unos hablan de 4,000 muertos y 30,000 heridos.

Hubo posteriormente pena de muerte, exilio y condena para los líderes; sigue siendo un tabú la cacería desatada!

La República Popular China es un país de tabúes, donde hay una economía fuerte, pero en un sistema donde se coartan las libertades individuales y colectivas, una sociedad de confites en el infierno, restricción de agrupación política y civil, donde todo es prohibido, el régimen es cerrado, no se conocen los atropellos a los derechos humanos, pues no dan información; los jueces son nombrados por el Estado y el poder judicial no tiene presupuesto, esto ha llevado a la corrupción y abuso del poder administrativo; organizaciones como el Departamento de Estado de EE. UU., Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han acusado al gobierno chino de restringir las libertades de expresión, movimiento y religión de sus ciudadanos.

Si bien es cierto, tienen una clase media fuerte, hay una serie de restricciones a la libertad, los jóvenes chinos saben del juego democrático, pero los tabúes tales como hablar de la masacre de Tianamem, de la revolución cultural, que mandó al exilio a miles de intelectuales, haciendo uso de fuerzas de choques similares a las que se utilizan en los regímenes dictatoriales latinoamericanos; hablar de cuántos chinos se fusilan por año, presos políticos, o del acceso total al internet, pues hay un google chino restringido, el chino solo puede tener un hijo, si no lo hace es delito.

La búsqueda de la libertad tibetana y la brutal represión china resumen al sistema.

El autor es médico.

COMENTARIOS

  1. Denso
    Hace 14 años

    Lo unico bueno de las leyes chinas es que solo se les permite un ninio por pareja;ya que si siguen pariendo como antes,ni con otro planeta cabrian,a menos que sea del tamanio del sol

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