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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!
Jorge Gavarrete Maglione

El cáncer institucional de Nicaragua

¿Qué pasará si muere Chávez? ¿Cuando mueren los caudillos, muere el cáncer del caudillismo? Tenemos un cáncer avanzado llamado caudillismo. Es utilizar a los empleados del partido y públicos, en obediencia ciega a un caudillo gobernante. Comienza en su propio partido y luego hace metástasis en las instituciones. El cáncer es institucional. Es institucional porque si el Consejo Supremo Electoral (CSE) no obedece a Ortega no roba elecciones. Si la Corte Suprema de Justicia (CSJ) no obedece no habría reelección ilegal. Si el poder judicial no obedece no habría impunidad, confiscaciones ilegales, asesinatos, condenas de orden político, si la Policía, CGR, INE, INSS, etc.

El tema del Estado ha sido en Nicaragua un péndulo de caudillos, cuyas oscilaciones dejan devastadas las instituciones públicas y al pueblo en mayor pobreza. Muchos jóvenes crecieron observando los desastres de Alemán, y ahora son aficionados al orteguismo. ¡Eso es normal en una democracia! Pero el pacto caudillista, y Ortega apropiándose del CSE, CSJ, reelegirse inconstitucionalmente y alterar resultados electorales, la eliminación ilegal de partidos, el despido de miles de trabajadores estatales, el robo de petróleo con deuda nacional, asesinatos de opositores, confiscaciones de propiedades de nacionales y de inversionistas externos, etc. Son los síntomas del cáncer caudillista. Actualmente hay decenas de miles dispuestos a desfilar ante un ataúd, aunque ese hombre haya matado y saqueado el Estado. Ser caudillo no es ser líder.

El modelo de poder caudillista fracasa. Monarquías que pasan a caudillismos, fascismos, dinastías, dictaduras, totalitarismos. Fracasan los de derecha porque producen desigualdad social. Y los de izquierda porque además de aumentar la pobreza, destruyen el derecho de los pueblos de desarrollarse en libertad. Las instituciones no están al servicio del pueblo, sino de un partido-familia. Las clases ricas y pobres llegan a odiarse, las facciones políticas a polarizarse y a guerra civil. La institución de la democracia, el modelo político que permite el equilibrio de derecha e izquierda, socialcristianos y libertarios, surge de estas crisis y guerras civiles que dejan más miseria.

¿Por qué no reinstaurar ya la democracia y crear un círculo positivo de prosperidad con líderes, no caudillos, que fortalezcan las instituciones, sin necesidad de odio de clases, polarización política y guerra civil? La democracia, un Estado de derecho, la inversión social verdadera, son la base de la atracción de capital empresarial. Con salud institucional, hay inversionistas locales y extranjeros interesados. Funcionan las empresas grandes y pequeñas que venden localmente o exportan. El empleo y la demanda interna suben, prosperando las pequeñas empresas. Hay atracción de capital, se reduce el riesgo, hay mayor financiamiento y se genera empleo sostenido. El Estado recibe impuestos suficientes para sus cuentas fiscales, hace alianzas para infraestructura e invierte en conjunto con la cooperación en el desarrollo en programas de verdadero alcance social y ambiental. Se aprovechan las oportunidades de desarrollo en mercados nacionales, latinoamericano y en el exterior.

Pero mientras otros países prosperan en libertad y democracia, Nicaragua sigue venerando caudillos que destruyen las instituciones de un pueblo en miseria. A los nicaragüenses no nos importa tener caudillos, aunque sean viles. ¿Por qué queremos autodestruirnos como sociedad una y otra vez? ¿Por qué no aprendemos del pasado? ¿Por qué seguimos pegando contra las paredes como chocorrones? ¿Por qué creer en caudillos, en lugar de creer en aquellos que fortalezcan las instituciones nacionales? Sabemos que son los pobres los que más sufren las noches negras de nuestra historia, caminando descalzos por piedras hirvientes. ¿Por qué dañarlos más?  

El autor es ingeniero

COMENTARIOS

  1. Tucan
    Hace 10 años

    Interesante su escrito, yo le dare la repuesta . el Nicaraguense es Borrego y se combierte en MASOQUISTA de primera linea…para luego terminar como Afeminado detras de un Caudillo…

  2. Nicaragüita
    Hace 10 años

    Interesante pregunta ¿qué pasará si muere Chávez? a qué se atiene este gobierno que sigue en línea recta su «estrategia» de control totalitario? será que sobreconfían en la pasividad pasmosa del nicaragüense ante el abuso? será que mantienen otra carta bajo la manga? o será que piensan que la muerte de Kadaffi está demasiado lejos como para repetirse por esos lares?

  3. roberto
    Hace 10 años

    son realmente desastrosos.

  4. roberto
    Hace 10 años

    aceptamos como normales y contribuimos con nuestra presencia irracional a crear la falsa imagen que todo lo que se da alrededor del gobierno/caudillo, es legal e indiscutible. Claro, que este fenomeno, no es unico en nuestra patria, porque el mismo se da en otras partes de la America Latina, y aunque se dice por alli del fracaso del populismo y la revolucion del siglo XXI, la cual no ha ganado suficiente «track»en los paises qn los cuales se practica, los resultados del caudillismo en nuestro

  5. roberto
    Hace 10 años

    Vivimos en un estado catatonico del cual no queremos despertar, quizas por conveniencia o porque simplemente no tenemos ni la capacidad, ni los instrumentos necesarios para salir de ese estado de estupefaccion politico/social/economico en que existimos, vemos que lo que esta sucediendo a nuestro alrededor es irregular, y somos incapaces de reaccionar de forma racional. Nos tratan como borregos de utilidad, para cubrir actos gubernamentales que aunque inconstitucionales y violatorios, los

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