Por José Adán Silva y Roy Moncada
El inconstitucional presidente Daniel Ortega sorprendió anoche a Nicaragua al presentar una inesperada reforma a la Ley Electoral, justo cuando se esperaba que explicara una cuestionada reforma a la Ley de Municipios que multiplicará a su favor a los concejales de los 153 municipios del país.
Rodeado de alcaldes, funcionarios de gobierno y organizaciones juveniles partidarias, Ortega presentó las dos iniciativas de ley, bajo el argumento de que se necesita “fortalecer el sistema electoral nicaragüense” y darle “mayor participación y representación al pueblo”.
Su primera propuesta fue la iniciativa de Ley de Reformas a la Ley 331, Ley Electoral, sobre la cual leyó vagamente cuatro aspectos a discutirse en la Asamblea Nacional: la modificación de ubicación de los centros de votaciones, reformar los mecanismos de acreditación de fiscales de partidos políticos, establecer la obligatoriedad de espacios propagandísticos a las agrupaciones políticas participantes en la contienda electoral y cambiar el proceso de cedulación “para evitar que se desprestigien” las elecciones.
Sobre esta primera iniciativa, Ortega justificó que se trataba de enmendar cambios radicales que a su criterio, realizaron “los gobiernos neoliberales” que “asaltaron los poderes, incluyendo el poder electoral”.
Su proyecto causó no solo sorpresa por lo inesperado, sino desconfianza hacia los motivos políticos que se puedan ocultar detrás de su proyecto de reformas.
Para 35 municipios entre 30 mil y 50 mil habitantes, pasarán de 12 a 23 miembros en los concejos municipales.
Donde haya de 50 mil a 100 mil, tendrán 28 concejales. Se aplicará en 23 municipios.
En alcaldías con población de 100 mil a 150 mil habrá 35 ediles.
Municipios de 200 mil habitantes tendrán 50 miembros, como en León.
Managua, con una población de más de un millón de habitantes, pasará de 19 a 80 concejales.
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Para el diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eliseo Núñez Morales, la iniciativa de Ortega trata de eludir cualquier posibilidad de diálogo nacional sobre el tema electoral, al mandarlo a un escenario donde él presenta mayor ventaja sobre cualquier fuerza política, como es la Asamblea Nacional, donde cuenta con 63 votos, de 91.
“Habrá que esperar qué contiene esa propuesta, a primera vista pareciera que recogiera parte de las demandas de cambios que organismos electorales han hecho al Consejo Supremo Electoral, pero no hay que olvidar que Ortega no propone nada si no es para ventaja de su partido”, observó con prudencia Núñez Morales.
De igual modo, el doctor Carlos Tünnermann, miembro del organismo Movimiento por Nicaragua, advirtió que en principio pareciera que Ortega está recogiendo en su propuesta de reforma electoral, algunos aspectos demandados por organismos de observación electoral internacionales y locales.
A la vez, dijo que cualquier propuesta de reforma en período electoral debe ser cuidadosamente analizada para no causar más trastornos a una democracia golpeada por fraudes electorales y violaciones de derechos políticos.
“EJÉRCITO” DE CONCEJALES
La segunda propuesta de Ortega anoche fue la reforma a la Ley de Municipios, que pretende un crecimiento del número de concejales en los 153 municipios del país, antes de las elecciones municipales del próximo 4 de noviembre.
Ortega oficializó la propuesta de aumentar el número de concejales actuales de 1,089 a 3,267 y establecerlo en los próximos comicios.
Pese al elevado e injustificado número de ediles —según las críticas de expertos municipales— para Ortega el número propuesto es aún “insuficiente”. “No estamos llegando todavía a democratizar el poder como debería ser, sino que apenas estamos dando unos pasitos… lo mejor sería tener un concejal por comarca”, planteó.
Ortega ejemplificó que en el caso de Managua, donde existen 711 barrios, debería haber 711 concejales.
Con esto “el presidente de la República está evidenciando sus ganas de robarse las elecciones porque no veo razón alguna de esta propuesta. Mejor debería de preguntarle a los nicaragüenses en los municipios el número de concejales que de verdad quieren”, reaccionó Luciano García, concejal conservador.
Leonel Teller, concejal liberal, expresó que los deseos de Ortega apuntan a que los contribuyentes sean quienes financien las estructuras político-partidarias en todo el territorio nacional. “Bajo cielo y tierra no hay ninguna justificación para que nosotros como contribuyentes financiemos al Frente Sandinista con nuestros impuestos”, dijo.
En el pronunciamiento, Ortega reiteró que los gastos municipales no se elevarían con la multiplicación de concejales, pero en ningún momento detalló el plan financiero que se ejecutará para que no se multipliquen los gastos operativos de los ediles que después del 4 de noviembre serán el triple de lo que ahora tiene cada Alcaldía del país.
Además Ortega informó que los cabildos municipales, que de acuerdo a la Ley se realiza dos por año, con su reforma se incrementarán a cinco cada año, lo cual a su juicio tampoco afectará el presupuesto municipal, pese a que en algunos casos, como en Managua, en vez de 19, serán 80 concejales.
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