La elección de los 35 cargos estatales

Editorial: La elección de los 35 cargos estatales

La Junta Directiva de la Asamblea Nacional, dominada por el partido oficialista, incluyó en la agenda parlamentaria el punto sobre la elección de los 35 altos cargos estatales con períodos vencidos que son ejercidos por funcionarios de facto. ¿Se podría entender esto como que Daniel Ortega ha decidido aceptar la petición del opositor partido PLI de dialogar sobre los graves problemas institucionales del país, en primer lugar la elección de las magistraturas vencidas en el Consejo Supremo Electoral?

Pero el orteguismo sigue guardando silencio y lanzando irónicas puyas verbales, ante la insistente petición dialoguista de la dirigencia del PLI. De manera que la inclusión en la agenda de sesiones plenarias de la Asamblea Nacional del punto sobre la elección de los 35 altos y codiciados cargos del Estado que deben ser elegidos por los diputados, podría entenderse como que el orteguismo quiere resolver este problema en el marco institucional parlamentario, sin meterse en una negociación política con la oposición sobre temas generales, que le podría causar algún molestoso desgaste de imagen mediática y ante la comunidad internacional.

La verdad es que para elegir los 35 cargos vencidos el partido oficialista ni siquiera tiene necesidad de ponerse de acuerdo o buscar consenso con la oposición parlamentaria. El FSLN puede elegir esos cargos sin tomar en cuenta al PLI. Inclusive podría escoger a algunas de las personas propuestas por la oposición el año pasado y hasta puede reelegir a ciertos magistrados y contralores que pertenecen al PLC y también están ejerciendo los cargos de facto. De esa manera Daniel Ortega agradecería a su antiguo sociopactista la gran ayuda que le brindó para recuperar el poder total, y al mismo tiempo aparentaría que sigue habiendo pluralismo en los poderes del Estado.

En todo caso, poner el tema la elección de los cargos estatales vencidos en la agenda de la Asamblea Nacional, no significa que se va a tratar y a resolver de inmediato ni pronto. Se podría abordar la próxima semana o dentro de dos meses o cuatro, y aún hasta después de las elecciones municipales de noviembre, en el caso clave de los magistrados del Consejo Supremo Electoral, con el cuento de que en política “no se debe cambiar de caballos cuando se está cruzando el río”.

Daniel Ortega aparenta sentirse muy cómodo en la situación de ilegitimidad institucional que impera en el país, creada por él mismo. Controla todo el poder a su modo y no tiene ninguna prisa en cumplir el mandato constitucional, de que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral, y otros altos funcionarios del Estado cuyos períodos también se encuentran expresamente determinados en la Constitución, deben ser elegidos por la Asamblea Nacional.

Ortega no es un demócrata. Igual que Chávez, Correa y Evo Morales, él usa y manipula los mecanismos de la democracia solo para alcanzar sus fines políticos, entre los cuales es obvio que no se encuentra la recuperación de la institucionalidad democrática del Estado. Esto solo se podría lograr con Ortega fuera del poder, o en el caso de que experimentara una milagrosa conversión política.

COMENTARIOS

  1. roberto
    Hace 14 años

    continuaran utilizando los principios democraticos, para pernoctarse como presidentes para siempre y de esta manera, obtener los benficios de ser llamados democracias, y puedan asistir a las cumbres, reuniones de la OEA, etc, sin ser senalados como lo que son : Dictaduras cobijadascon el manto democratico.

  2. roberto
    Hace 14 años

    la ultima parte de este escrito, en la cual se hace referencia a los gobiernos del ALBA, con lo cual yo coincido plenamente, pero a lo cual yo le agregaria lo siguiente: Estos individuos, bajo la batutt de los Castros, aprendieron la leccion de no declararse como hizo el barbudo Cubano, como el primer territorio libre de las Americas, erigiendose de esta manera como primer ministro, presidente, dictador para siempre sin tener la necesidad de celebrar elecciones populares, sino que utilizaron y

  3. roberto
    Hace 14 años

    Que mas se podria agregar a este cuadro de desolacion, que el autor del articulo en cuestion, nos pinta adecuadamente con pinceladas mordaces llenas de ironias, pero no por ello, las mismas estan revestidas con un 100% de la realidad en que viven mas de 5 millones de nicaraguenses. Po, ello y desviandome un poco del tema, pienso que la idea de un dialogo entre el PLI y el Fsln, es extemporaneo, e inutil, porque entonces al mismo se le deberia de llamar un monologo acompanado. Lo interesante, es

  4. fernando
    Hace 14 años

    No tener ninguna posibilidad de volver al poder es lo que les duele; por esta razón es por la que hablan tanto de que el «estado de derecho» no existe en Nicaragua. Lo que no existe es el control que los patrones del editorialista han tenido hasta ahora de todo el sistema político nacional que les permitía monopolizar el poder (los que tanto hablan de alternancia en el poder). Es mejor que se vayan acostumbrando y aprendan a perder con dignidad y sin gimotear.

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