Un Chávez decadente estará en Cartagena

Editorial: Un Chávez decadente en Cartagena

Según la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, es muy probable que el presidente de Venezuela, coronel Hugo Chávez Frías, participe en la VI Cumbre de las Américas que tendrá lugar a fines de esta semana en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, aunque solo estaría allí unas cuantas horas.

Sin embargo, no sería por la fugacidad de su presencia en la VI Cumbre de las Américas que Chávez ya no podría ejercer el liderazgo avasallador que ejerció en las tres Cumbres hemisféricas anteriores en las que también estuvo presente. Ciertamente, Chávez es el gobernante que más ha participado en las Cumbres de las Américas. Estuvo en la tercera, celebrada en 2001 en Quebec, Canadá; participó en la cuarta, que tuvo lugar en 2005 en Mar del Plata, Argentina; se hizo presente en la quinta Cumbre, celebrada en 2009 en Puerto España, Trinidad Tobago, y en todas ellas se robó el show mediático con su encendido discurso bolivariano, revolucionario y antiestadounidense. Pero ahora la situación será diferente.

Según analiza el doctor Peter Hakim, presidente emérito del centro de estudios académicos Diálogo Interamericano, que tiene su sede en Washington, Estados Unidos, “la influencia de Chávez en la región dejó de crecer por una combinación de factores (y) los más importantes son los problemas internos”. Por su parte el académico brasileño Giorgio Romano, quien es coordinador de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal ABC, de Brasil, asegura: “Las dificultades económicas internas y la pérdida de apoyo al proyecto bolivariano en la propia Venezuela, aunque este es aún importante, dificultan la proyección externa de Chávez”.

En realidad, la situación personal y política de Chávez ha cambiado dramáticamente desde la anterior Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España hace tres años. Desde entonces su liderazgo ha venido a menos en Venezuela y América Latina y el Caribe, donde el proyecto chavista internacional venía avanzando de manera arrolladora a lomo del uso discrecional e ilimitado de los riquísimos recursos petroleros venezolanos. Y es evidente que esta declinación de la influencia y hegemonía política de Chávez se ha debido ante todo al cáncer que padece desde mediados del año pasado, cuando fue operado de urgencia en Cuba. Desde entonces la maligna dolencia ha avanzado irremediablemente, aunque las autoridades venezolanas y el mismo Chávez lo niegan enfáticamente.

La muerte de Hugo Chávez como consecuencia del cáncer que sufre es inminente, a juicio de los analistas internacionales democráticos, quienes aseguran también que su desaparición tendrá consecuencias decisorias para Venezuela, América Latina y el mundo. Al respecto el expresidente peruano Alejandro Toledo aseguró a un periodista venezolano radicado en Estados Unidos, que “La muerte de Chávez cambiará positivamente el panorama geopolítico mundial”. Realmente, la experiencia internacional demuestra que, por lo general, cuando desaparecen los caudillos mesiánicos, como es Hugo Chávez, los sistemas de poder y liderazgos absolutistas que crearon se desploman de manera ineluctable.

En Nicaragua el régimen de Daniel Ortega difícilmente soportaría la pérdida del vital respaldo económico de Chávez, que solo el año pasado cifró US$ 557.4 millones de dólares. Y lo más probable es que desaparecido Chávez el poder orteguista también tenga que desaparecer.

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