La onerosa “ayuda” petrolera de Venezuela

Editorial: La onerosa ayuda petrolera de Venezuela

En los círculos gubernamentales y medios de propaganda oficialistas, nicaragüenses y venezolanos se habla mucho del generoso apoyo socialista y solidario que Venezuela le presta a Nicaragua por medio de la cooperación petrolera. Pero la verdad es que el petróleo que Nicaragua importa directamente de Venezuela por medio de la red gubernamental, resulta más caro que el que ha sido importado por la empresa privada transnacional Esso.

Los datos publicados ayer en la portada de LA PRENSA son absolutamente claros al respecto. El año pasado, el precio promedio de cada barril de petróleo importado por la compañía Esso fue de 108.59 dólares. En cambio, el precio por el barril de petróleo que importaron las empresas de la red gubernamental fue de US$$ 121.37, en el caso de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP); US$$ 121.34 cada barril que importó Petronic y US$$ 119.79 el que fue comprado por medio de Albanisa.

La consecuencia negativa de esta inexplicable e injustificable diferencia es que los nicaragüenses somos obligados a pagar los precios más altos por los combustibles en el área centroamericana, puesto que casi toda la importación petrolera para el consumo nacional se realiza por medio de la red oficialista integrada por las antes mencionadas DNP, Petronic y Albanisa.

Precisamente por eso es que en Nicaragua el precio del galón de diesel, por ejemplo, es más alto que en Guatemala, El Salvador y Honduras, y solo un poco menos que en Costa Rica, con la salvedad en este último caso de que el ingreso de los costarricenses es cuatro veces mayor que el de los nicaragüenses.

Como parte que es Nicaragua de la alianza estratégica Alba que encabeza Venezuela y lidera personalmente Hugo Chávez; y siendo que es el país más beneficiado por la cooperación petrolera venezolana, después de Cuba, según lo que se dice en los discursos oficialistas, los combustibles deberían ser aquí menos caros que en los demás países centroamericanos. Pero es al contrario. Y tampoco se justifica el alto precio que se paga por los combustibles, por las inversiones sociales que realiza el Gobierno de Nicaragua, pues su monto es ínfimo en relación con el volumen de ingresos que obtiene el régimen de Daniel Ortega por medio de la asistencia petrolera del Gobierno de Venezuela.

En efecto, se conoce que la cooperación venezolana con Nicaragua ascendió el año pasado a 609.1 millones de dólares, de los cuales el aporte del rubro petrolero fue de 557.4 millones de dólares. Sin embargo, la inversión en programas sociales financiados por la cooperación de Venezuela apenas cifró 178.2 millones de dólares, según datos oficiales. Y entonces, ¿a dónde fueron a parar los casi 400 millones de dólares restantes?

No se puede asegurar con certeza que alguien, una familia o una camarilla se está beneficiando a lo grande con el negocio petrolero llamado eufemísticamente “cooperación venezolana”. Pero la falta de transparencia en el manejo de esos recursos motiva necesariamente cualquier clase de suspicacias al respecto.

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