MEXICO /AP
Las expectativas eran altas cuando Vicente Fox, un empresario campechano, que lucía botas de vaquero, conquistó la presidencia en el 2000, desalojando del poder a un partido que había gobernado México 71 años seguidos.
Los mexicanos esperaban que su país iniciase un nuevo curso con el Partido de Acción Nacional, de centroderecha, de Fox, que se acabase con la corrupción, se mejorasen la policía y el sistema judicial y se combatiese la pobreza.
Doce años después, no obstante, impera el desencanto con la violencia del narcotráfico y la falta de progresos en la lucha contra la corrupción y la ineficacia judicial bajo el liderazgo del PAN, primero con Fox y luego con Felipe Calderón, quien ganó la presidencia por un escaso margen en el 2006 y está a punto de concluir su mandato.
A pesar de que hay una economía más abierta y una clase media más grande, más de la mitad de los 120 millones de mexicanos siguen viviendo en la pobreza.
Es así que el PAN enfrenta dificultades en las elecciones del 1ro de julio y el viejo Partido Revolucionario Institucional, al que arrebató el poder, asoma como favorito para volver al gobierno.»Cuando voté por Fox y Calderón esperaba un cambio», expresó Homero Aridjis, poeta, diplomático y ambientalista mexicano.
«Pensamos que se acabaría la corrupción, que el país estaría bien gobernado, pero ahora vemos con desilusión que la corrupción continúa, que la falta de impartición de justicia continúa. Y a eso se le agrega la ineptitud para gobernar».
Desde su fundación en 1939, el PAN se presentó como un partido decidido a luchar contra la corrupción y para el cual las denuncias de los abusos del PRI fueron una de sus razones de ser. Fox fue elegido mayormente porque prometió romper con el pasado y lanzar una cruzada contra los corruptos del viejo régimen.
La noche que Fox fue declarado vencedor, miles de jubilosos mexicanos se colocaron caretas del líder bigotudo e hicieron ondear banderas con los colores nacionales –rojo, blanco y verde– para celebrar en el monumento a la Independencia en la Ciudad de México.
De mano en mano pasó un féretro que decía «PRI» y muchos compararon la victoria del PAN con la caída del Muro de Berlín.La euforia no duró mucho.
Fox «habló de democracia y la vendió como algo que resolvería todos los problemas personales e individuales» de la gente, sostuvo David A. Shirk, director del Instituto Trans-Border de la Universidad de San Diego y autor de un libro sobre el PAN.
«Las expectativas que tenía la gente eran las expectativas del mismo Fox, y eran realmente irreales».Ya en la presidencia, Fox se propuso desenmascarar a los responsables de todos los delitos bajo los gobiernos del PRI y combatir la corrupción, pero no logró demasiados resultados en esos frentes.
En uno de los casos más conocidos de actos de corrupción que quedaron impunes, un ex líder sindical de la empresa Petróleos Mexicanos, Fernando Labastida, fue acusado de usar más de 170 millones de dólares en la campaña presidencial del candidato del PRI en el 2000.
El partido fue multado con mil millones de pesos (unos 90 millones de dólares), pero nadie resultó juzgado en lo que pasó a la historia como el «Pemexgate».
A Fox, ex hacendado y gobernador del estado central de Guanajuato, tampoco le fue bien en su cruzada contra ex funcionarios del PRI acusados de hostigar a la oposición ni en su campaña para profesionalizar los organismos policiales.
Ante el aumento de la violencia del narcotráfico, Fox creó la Agencia Federal de Investigaciones en reemplazo de la Policía Judicial Federal, un organismo notoriamente corrupto. La agencia fue desmantelada en el 2009 y se sospechaba que una quinta parte de sus integrantes cooperaban con los carteles de las drogas.
Fox, quien alguna fez fue visto como la esperanza de un cambio, es recordado a menudo por sus bromas y sus metidas de pata, incluidas declaraciones en las que dijo que reviviría el campo y resolvería una rebelión guerrillera en 15 minutos.
Los expertos dicen que los gobiernos del PAN no tuvieron éxito porque Fox y Calderón enfrentaron la firme oposición del Congreso, donde muchas de sus propuestas de reforma fueron rechazadas o diluidas.Otros atribuyen sus problemas a la corrupción.
«El problema con el PAN es que llegó al poder y empezó a robar desesperadamente, se atascaron como muertos de hambre», sostuvo Manuel Clouthier Carrillo, exlegislador del PAN cuyo padre, Manuel Clouthier del Rincón, es uno de los fundadores de esa agrupación.
Muchos miembros del PAN no perdonan el que el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, no haya sido destituido luego de que apareció un video en el que su hermano recibía cantidades de dinero dentro de un casino de la ciudad cuyo dueño decía que estaba siendo extorsionado.
Larrazábal actualmente es candidato a congresista.»En vez de que el PAN limpiara al sistema, el sistema corrompió al PAN», agregó Clouthier, quien quiere postularse a la presidencia como independiente.
«Es increíble que después de dos administraciones del PAN en el gobierno federal no ha habido ni una campaña en contra de la corrupción».Los mexicanos desilusionados con el PAN parecen dispuestos a devolver al PRI a la presidencia a pesar de su reputación de partido corrupto que se mantuvo en el poder a partir del fraude, el clientelismo político y la eliminación de la oposición.
El partido conservador apuesta a que este país machista esté listo para votar por una mujer: eligió como candidata a la presidencia a Josefina Vázquez Mota, una economista de 51 años, devota católica romana.
Vázquez Mota, quien tiene tres hijos, presenta una imagen cálida, afable, mientras se compromete a mejorar la educación pública y a continuar la limpieza de los departamentos de policía corruptos que inició Calderón.
El slogan de su campaña es una sola palabra: «Diferente». La idea aparentemente es tomar distancia de Calderón, cuya popularidad es cada vez menor.
Al lanzar su campaña la semana pasada, Vázquez Mota dijo que trataría de generar un consenso entre los partidos, a diferencia de Calderón, cuyo gabinete incluyó exclusivamente aliados del PAN.