Guillermo Rivas Navas. LA PRENSA/A. Agüero

Consagrado

Seguir pintando como si el tiempo no existiera con libertad y sin prejuicios sigue siendo el sentir e ideal del pintor y profesor de arte Guillermo Rivas Navas, exfraile de la Orden Franciscana, quien este año está cumpliendo siete décadas de carrera artística y 86 de vida.

 

Julio León Báez

Seguir pintando como si el tiempo no existiera con libertad y sin prejuicios sigue siendo el sentir e ideal del pintor y profesor de arte Guillermo Rivas Navas, exfraile de la Orden Franciscana, quien este año está cumpliendo siete décadas de carrera artística y 86 de vida.

Nacido en Managua un 29 de mayo, este maestro uno de nuestros consagrados exponentes de la pintura nicaragüense del siglo XX este año se prepara para exhibir una retrospectiva de su obra, que incluye la serie sobre Adoración del Niño Jesús, así como una selección curada de sus temas de desnudos, monjes, monjas y bodegones.

Su obra se encuentra entre dos obsesiones “lo erótico y ascético”, afirma el mismo artista quien reconoce que su arte tiene influencia de los pintores europeos, el Greco y Modiglilani.

En 1951, fue premiado en la I Bienal Hispanoamericana y el Centro Asturiano de Cuba. En 1962, el Premio Jornal do Brasil y el Premio Pernanbuco. Y en 1993 Correos de Nicaragua imprime en uno de sus sellos postales la obra Dama Bordando, con figuras de mujeres estilizadas.

Además de pintor reconocido, Rivas Navas fue maestro de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Rodrigo Peñalb a, el Instituto Pedagógico de Managua y el Colegio Alemán Nicaragüense.

¿Qué significa para usted la pintura?

Mi alma, mi vida, mi desahogo y mi trabajo. Desde pequeño mi incliné por la pintura, no era niño de jugar con juguetes, tal vez inclinado porque en mi casa siempre vi arte.

Mi bisabuelo era arquitecto, escultor y pintor. Construyó la Catedral de Matagalpa y hay muchos santos hechos por él.

Mi madre estudió pintura en Inglaterra. Un cuadro que ella había pintado se había roto, entonces reproduje ese cuadro con los mismos materiales que ella había usado. Fue el primer cuadro que pinté.

¿Dónde inició sus estudios?

Comencé en el Instituto Pedagógico de Managua, con el hermano Leonardo Mach, quien era además ingeniero, arquitecto y maestro de pintura impresionista y expresionista de la facultad de Bellas Artes de Viena, Austria. El fue mi primer profesor de pintura.

Estudié por igual pintura en la Academia de San Lucas, Roma; Brujas Flandes, Real Academia de Bellas Artes; y Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España.

También recibí clases en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, Cuba, donde conté con excelentes maestros como Mario Carreño, José Zola y Amalia Pallaes.

Y en la Escuela de Bellas Artes de Río de Janeiro, estudié pintura, escultura y cerámica con la maestra Hilda Golch.

Veo que toda su casa está llena de cuadros. ¿Piensa realizar alguna exposición?

Sí, y preparando una exposición que se llamará Adoración al Niño Dios. Esta exposición en retrospectiva la dejo en tus manos y tengo la idea de realizarla en el Teatro Nacional Rubén Darío. Su catálogo tendrá los mejores 20 cuadros y refleja la adoración al Niño Dios por frailes, monjas, pastores, reyes , y en fin gente de todas las razas. También incluiré otras obras significativas de mi trabajo.

¿Tiene algún libro que refleje su quehacer artístico?

Eso te iba a decir, que vos me ayudés, no a hacer tal vez un libro, sino un catálogo representativo de mis obras con su debida información, además de algunas crónicas que vos escojás que han hecho críticos de arte sobre mi trabajo.

¿Actualmente está pintando?

En el mes de diciembre tuve una recaída y no he pintado. Ahora estoy realizando un pequeño trabajo, bastante sencillo que me vino a encargar una coleccionista de mi obra que vive en México. También algunos cuadros medios terminados que tengo que concluir.

¿Esencialmente cuál ha sido la temática de su obra?

No he tenido una temática específica, pero sí, me he inclinado a pintar mujeres nicaragüenses con trajes típicos antiguos, bodegones, frutas y flores.

Pero en sus pinturas veo también monjes y santos. ¿Esto refleja algún sueño cartujo?

Como vos sabés fui fraile, y de ahí mi inclinación por el tema religioso. Estuve en la Orden Franciscana en Diriamba y en los Escolapios en Cuba.

Yo quería ser franciscano y misionero, pero me salí por decepción de las Órdenes. Vi que muchos superiores de estas Órdenes vivían lujosamente, cuando el legado religioso de San Francisco era vivir pobremente.

Recibió clases de cerámica y escultura ¿por qué no se ha dedicado a trabajar esta técnica?

La escultura es un arte que requiere mucho trabajo, tiempo y laboriosidad. Si cometés un error la obra está destruida. Con el óleo podés cometer errores mil veces y mil veces podés corregir. Otra cosa, la pintura es más fácil de adquirir porque no te va a ocupar el espacio que ocuparía una escultura.

¿Cómo fue su gestión al frente de la Escuela de Bellas Artes?

Fui director de la Escuela de Bellas Artes Rodrigo Peñalba en el gobierno de la presidente Violeta Chamorro, y como tal conseguí un premio dotado de mil dólares para el alumno que mejor se desempeñara, para lo cual se realizó el concurso León Santiago de los Caballeros.

Este premio fue otorgado por el señor Manuel Ignacio Lacayo, quien puso una serie de condiciones para ser entregado, entre ellos que era un premio indivisible. Las autoridades de cultura de esa época lo dividieron y el premio fue retirado.

¿Qué opina de las últimas tendencias del arte y sus muestras en bienales?

Cuando viví en Brasil trabajé en la embajada de Perú como asistente de la agregada cultural. Nos tocó recibir toda la obra pictórica peruana que había participado en una bienal. En esa época le habían otorgado el premio a una pintora norteamericana. El premio, a mi juicio, ella no lo merecía.

Tuve la oportunidad de hablar con uno de los jurados y le pregunté por qué le habían otorgado a ella el premio, habiendo mejores pinturas. Me respondió: “Ellos nos dieron el miss mundo”. Por eso no creo en las bienales. Todo es política no creo en esas exposiciones.

Creo que mi obra es buena, numerosa, abundante, diversa y nunca ha tenido un premio nicaragüense, pero sí, en Brasil tuve tres premios, uno en Cuba y una mención honorífica en España, cuando participé en la I Bienal Hispanoamericana.

En esta bienal participamos Rodrigo Peñalba, Armando Morales, César Caracas, Omar D’León y yo. La crónica española decía así: “La obra presentada por Nicaragua es muy escasa, pero con mucha personalidad”.

EXPOSICIONES

Las últimas exposiciones personales que Rivas Navas presentó en nuestro país las realizó en 1984, cuando se inauguró el nuevo local de la Alianza Francesa, y en 1996, en el Centro Cultural Managua, donde presentó más de cincuenta cuadros en distintas temáticas.

Anteriormente ha participado en exposiciones internacionales y bienales de arte en Brasil, Madrid, Venecia, Francia, Cuba, Estados Unidos, Guatemala, México.

Obras suyas forman parte de la colección de la Pinacoteca del Banco Central de Nicaragua, y el Museo de la Fundación Hugo Palma-Ibarra, entre otros coleccionistas.

Cultura

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