Ramón H. Potosme
El Gobierno estaría a prueba y deberá demostrar si no es solo retórica la supuesta búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres en cargos públicos, según se advierte sobre la fundamentación de la reformas a la Ley 290 de la Organización, Competencias y Procedimientos del poder ejecutivo que presentó el diputado Wilfredo Navarro.
Estas ordenan al Gobierno que nombre a mujeres en la mitad de los cargos de los ministerios, organizaciones del poder ejecutivo y del servicio exterior, es decir en la mitad de la embajadas que posee el país.
En la exposición de motivos, Navarro recoge parte de la proclama del 8 de marzo que emitió la Secretaría de Comunicación, presidida por la primera dama Rosario Murillo y que señala que se debe ir más allá del discurso.
“La retórica suele ser vacía, falsa, cosmética pura. La mujer, en mayúscula, debe estar presente en todas las rutinas, todos los destinos. Como prioridad absoluta. Como protagonista. Derechos, restitución de derechos, 50 por ciento y más en todos los espacios de la vida política”, termina la cita de la proclama de Murillo.
Adicionalmente en la justificación de la reforma planteada indica que no debe haber oposición de parte del presidente ni de la bancada orteguista puesto que con la reforma a la Ley de Municipios señalaban que era un reivindicación para las mujeres en los cargos públicos. Parafrasea los argumentos oficialistas en los que señalaban que inclusive era por obligación ante el enorme peso del machismo en la sociedad nicaragüense.
“Solo así se creería que es verdad esa voluntad de equidad de género… que el Gobierno no desaproveche esta oportunidad de actuar con hechos y no retórica”, señala la expresión de motivos.
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