Tania Sirias y Arlen Cerda
El diputado Agustín Jarquín Anaya agregó que en el diálogo nacional es necesario lograr un cambio, aunque sea parcial, en las magistraturas del poder electoral.
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Un diálogo nacional en vez de uno bipartidista le conviene más al inconstitucional gobierno de Daniel Ortega, expresaron analistas políticos, quienes estiman que al mandatario le interesa aplacar las críticas que hicieron organismos internacionales como la Misión de Observación de Unión Europea y países donantes.
Es por eso que para Moisés Hassan, presidente del Partido de Acción Ciudadana, antes de sentarse a dialogar sería necesario realizar un plebiscito y consultar a la población si se siente representada por este Gobierno. “Creo que ya no se pueden repetir las elecciones presidenciales, las cuales no fueron transparentes, así que se puede realizar una consulta, donde se le pregunte a la población si reconocen el gobierno de Ortega. Si la mayoría dice que sí, entonces iniciar un diálogo, pero si el plebiscito no le favorece, desconocer este Gobierno y deslegitimizarlo ante la comunidad internacional”, sostuvo Hassan.
UNA AGENDA CLARA
El jurista constitucionalista y miembro del Consejo Político de la Alianza PLI, Julio Icaza Gallard, considera que el silencio de Ortega ante un posible diálogo nacional es porque el mandatario está a la espera de lo que suceda en las filas de oposición.
Según Icaza, a Ortega le interesa “aplacar” con un diálogo las quejas de la comunidad internacional por la debilitada institucionalidad del país. Sin embargo, cree que al mismo tiempo el presidente no descarta debilitar a la oposición con una negociación de carácter prebendaria que no le reste el control que posee, por lo que sugiere que la Alianza PLI debe actuar con una clara agenda de nación.
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