DILEMA
Es un hecho que en Nicaragua tenemos el combustible más caro de toda Centroamérica, lo cual resulta una sorprendente contradicción, porque también tenemos el contrato petrolero más ventajoso de todo el istmo. ¿Cómo se explica esto? Ahhh… volvemos a lo mismo: la Familia que administra como Estado el dinero de este contrato con Venezuela es la misma que ha hecho de la venta de combustible su principal negocio.
Y de esta forma tienen un dilema: como gobernantes deberían procurar que el combustible sea más barato para aliviarle la vida a los nicaragüenses, pero como empresarios quisieran que el precio sea el mayor para obtener más ganancias. Bueno, ya ven ustedes cómo ellos han resuelto el dilema.
PROGRAMAS SOCIALES
Alguien podrá decir que los precios altos del combustible nicaragüense son para conseguir el dinero necesario para cubrir los subsidios y programas sociales que impulsa el Gobierno, lo cual si no es una mentira, al menos sería una “verdad no demostrable”.
En primer lugar porque lo que sí es demostrable es que a Nicaragua han entrado al menos dos mil millones de dólares del petróleo venezolano de los cuales, según el contrato, la cuarta parte debería dedicarse como donación a programas sociales. No hay nada que nos indique que 500 millones de dólares se han usado en programas sociales. Y segundo, que últimamente los programas sociales ya no se cubren con donaciones sino con deudas que se cargan al presupuesto del Estado. ¿Entonces a quién le queda la plata?
LA MANO QUE SURTE PETRÓLEO
¿Se imaginan lo que sería de Nicaragua si gran parte de ese dinero se usara para bajar el precio del combustible? Mejoraría la calidad de vida del país entero, porque ya se sabe que el combustible ejerce impacto decisivo en toda la economía. Y Daniel Ortega tiene la capacidad de hacerlo porque por un lado tiene el control sobre Albanisa, que se convirtió en la única importadora de petróleo de Nicaragua, y por el otro, la Familia dirige la Distribuidora Nacional de Petróleo (DNP). O sea, él lo trae y él lo vende. La gran pregunta es: ¿por qué esas organizaciones que antes quemaban Nicaragua para luchar contra el alto costo de la vida ahora no le piden a estos empresarios petroleros que dejen de quedarse con ganancias exageradas y le bajen a los combustibles?
NIÑO TERNURA
Joseth Celedón es un niño nicaragüense de 2 años que con su vida y con su muerte nos dejó una gran lección. Lo conocimos pidiendo ayuda para poder vivir y murió, dejándonos más de lo que pudimos darle. Él rescató la ternura y la solidaridad de muchos nicaragüenses, principalmente artistas. Joseth tocó el rinconcito del alma donde se alojan esos sentimientos que a veces creemos perdidos por tanta tragedia. Y los revivió, y con eso nos hizo más humanos. Gracias.
CRIMEN ORGANIZADO
Ya van a cumplirse dos semanas desde que dos furgones llenos de computadoras fueron asaltados en la carretera en un operativo tipo película, que confirmó nuestros mayores temores: el crimen alcanzó ya un nivel de profesionalismo que no conocíamos. Hasta ahora la Policía no ha presentado a ningún capturado, no ha localizado ni una sola de las computadoras robadas (¡que no debe ser fácil esconder dos furgones de computadoras!) y no ha dado un solo indicio de que vaya tras pistas firmes. Es casi seguro que este tipo de crimen vayamos a verlo más seguido en las noticias, porque como dijo el comisionado en retiro Francisco Javier Bautista Lara, al referirse al caso: “Cuando aparece una cucaracha a la vista en tu casa, es seguro que hay muchas más cucarachas escondidas”.
TIEMPO EN CONTRA
Es cierto, el silencio de la Policía bien puede significar una escrupulosa investigación que dará con los criminales, pero también puede significar que la Policía esté completamente perdida con este caso. El tiempo va en contra de ella, porque no hay que ser experto en investigación para conocer que entre más tiempo transcurra entre el hecho criminal, más difícil resultará resolverlo.
ESLOGAN
Y yo sí creo que aún seamos el país más seguro de Centroamérica, pero a estas alturas ya deberíamos sentir un poco de vergüenza de usarlo como eslogan, porque esa calidad de “mayor seguridad” que pueda existir en Nicaragua se la debemos a la “mayor inseguridad” que han alcanzado el resto de países vecinos. Niveles de inseguridad, que pronto podríamos estar rebasando si solo nos creemos el cuento.
Twitter: @fabian_med