Franklin Bordas Lowery

La democracia es como un zombi

Una especie de muerto vivo dicen que es la democracia actual. No son pocos los pensadores de nuestro tiempo, que quisieran retornar a la sociedad apátrida. Es decir: una sociedad sin Estado, donde la concentración de la autoridad es muy limitada y nunca permanente.

Los antropólogos reconocen que la experiencia de la mayor parte de la historia humana ha sido la vida en sociedades de este orden.

Claro, en estos tiempos tan complejos casi escucharíamos al célebre dramaturgo de la época de oro, Calderón de la Barca, despertándonos con sus versos que repiten, “los sueños, sueños son…”, aunque la democracia continúe yéndose a pique.

¿Qué se iba a imaginar Solón, el sabio legislador griego, mientras desarrollaba las bases de la democracia ateniense hace dos mil quinientos años, que el sistema terminaría como un queso, carcomido por millares de ratones de la historia?

Vivimos como el renacimiento de Licurgo, el renombrado legislador de Esparta de la antigüedad, que según sus leyes el ciudadano, desde que nacía, pertenecía al Estado, y se le condenaba a morir si era de complexión débil o enfermiza.

Hoy el ciudadano no es despeñado por sus defectos físicos, como diez siglos antes de Cristo, ya que la democracia proclama la libertad humana, aunque esto es discrecional según el estilo de gobierno del momento.

¡Ah que democracia esta!

Todo el mundo dice ser democrático, pero al preguntársele que opina de la democracia, lo único que saben responder es, que es buena. ¿Buena para qué es la democracia?

Los filósofos y académicos de la política deben estar quemándose las neuronas para encontrar algún modelo que sustituya al actual, que ya está violado en todas sus ramificaciones. ¿Cómo encontrar algo nuevo y sobrevivir al menos 50 años sin el deterioro que algún hacker político le propine?

“Todas las cosas hastían más de lo que es posible expresar”, dice el escritor bíblico en el Eclesiastés. Y es que en realidad la democracia ha pasado a ser casi una palabra ofensiva cuando sale de boca de los políticos.

La gente se siente herida al escuchar a esta casta disertar en algún supermercado, sobre las columnas de la democracia que sostienen al país. Definirse como demócrata ya no dice nada.

El sabor de este perfil perdió la connotación de libertad y fraternidad, de dulce se hizo rancio.

En realidad muchas veces quisiéramos definir la democracia en un algoritmo, pero es imposible, porque el modelo responde bien solo de acuerdo al corazón de la sociedad misma.

Ya no se trata de buscar fórmulas nuevas de democracia, porque muchas veces es como el laberinto de Dédalo, que al buscar y buscar en esos túneles oscuros podrás imaginarte oculto al minotauro.

Retomando un poco a Sartre que dijo buscar “un ideal de vida de gran hombre, como préstamo del romanticismo”, es la clave.

El demócrata genuino es un romántico, y eso no es malo, deberíamos ver a Nicaragua con la pasión de un enamorado, para que la democracia se nutra de su verdadero sentido, y deje de ser ese queso lleno de fisuras, carcomido de forma ruin y voraz. El autor es escritor

COMENTARIOS

  1. maria pueblo
    Hace 15 años

    Democracia palabra sucia o malapalabra es para los politicos de hoy en nuestro pais, eso es como mencionarle a la madre, en otro momento seria como una meta a conseguir o como diria un personaje que esta de moda en estos ultimos dias «estamos trabajando en eso»

  2. J. M. Fajardo C.
    Hace 15 años

    Los oprimidos languidecen por falta de voluntad política del mundo

    Los ciudadanos de hoy, son condenados a la inanición y a la muerte por muchos estados contemporáneos “dizques democráticos” por falta de alimento, salud, trabajo, violación de sus derechos humanos fundamentales, etc. Igual que en la Grecia de Licurgo, pero, ante la mirada indiferente, cómplice, complaciente, de otros estados y organismos internacionales, continentales, regionales, que dicen sus abanderados y defensores

  3. EL kybalion
    Hace 15 años

    Practicar la DEMOCRACIA no es muy dificil’ si las fuerzas politicas fueran honorables en su practica de eleccion de autoridades , otorgando el merito a quien se lo merece, pero cuando estan dirigidos por foragidos y bandidos ; el sistema de cosas se torna malvado y torvo transformandose la politica de estado en un nudo ciego dificil de desatar.

  4. Peter
    Hace 15 años

    La democracia es un proceso que debe trabajarse en la educacion de la niñez y la juventud. Impulsando valores y principios para que amen la patria y quieran verla fuerte y grande.

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