Mañana domingo 12 de febrero de 2012, se celebrarán las elecciones primarias de la oposición venezolana para escoger al candidato presidencial unitario que se enfrentará a Hugo Chávez en la elección presidencial del próximo mes de octubre.
Estas primarias son cruciales para el pueblo venezolano, convocado a escoger entre seguir por el camino sombrío y escabroso del autoritarismo populista que conduce hacia el totalitarismo, como marco político y gubernamental de una economía nacional desastrosa y un ambiente social envenenado por la intolerancia y la polarización; o rectificar el rumbo, para recuperar la democracia y reconstruir de manera progresista la economía y el tejido social que han sido gravemente dañados por la demagogia y el aventurerismo gobernante.
Las primarias de la oposición venezolana, mañana, y la contienda presidencial en octubre próximo, no solo son trascendentales para Venezuela. También interesan mucho a Nicaragua porque un eventual triunfo de la oposición antichavista alentaría la lucha por la restauración de la democracia en Nicaragua, primero porque Chávez es el principal suministrador de recursos económicos para el régimen orteguista y garante de la permanencia de Daniel Ortega en el poder; y segundo, porque las primarias de la oposición venezolana son un ejemplo a seguir por la oposición nicaragüense, actualmente dividida, desarticulada y desmoralizada.
Las elecciones primarias de la oposición venezolana son abiertas, o sea que pueden votar no solo los afiliados a los partidos opositores sino también todos los ciudadanos que quieran hacerlo. Además, no son únicamente para escoger entre cinco precandidatos al que será candidato único de la oposición en las votaciones presidenciales de octubre próximo. También participan en las primarias los aspirantes a ser candidatos de la unidad nacional opositora a los cargos de gobernadores en 17 estados de Venezuela, que se elegirán en diciembre de este año, y a alcaldes de 249 municipios que serán elegidos en abril de 2013. O sea que las primarias de mañana constituyen una “megaelección”, como la ha calificado la presidenta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que es la alianza electoral de toda la oposición venezolana.
No ha sido fácil para la oposición venezolana llegar hasta este momento trascendental de las elecciones primarias, en las que compiten candidatos de disímiles tendencias ideológicas y políticas, pero unidos ahora alrededor de un programa común y el supremo interés de liberar a Venezuela para reconstruirla sobre bases democráticas, cívicas y humanistas. La oposición venezolana estuvo en la misma situación deplorable en que se encuentran ahora los grupos opositores nicaragüenses. Pero aprendió de sus errores y debilidades, renovó sus liderazgos, puso el interés común por encima de la conveniencia partidista y personalista, y ahora, como ha dicho un afamado escritor político latinoamericano, está fuerte, unida y con una gran autoridad moral para solicitar y conseguir el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano a fin de triunfar en las elecciones de octubre próximo.
Esperamos que así sea, porque después le tocaría o podría tocarle el turno a Nicaragua.
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