Cartas al Director

La importancia de la evaluación 

  La evaluación, hoy en día, ha cobrado una singular importancia en el ámbito educativo, pero no solo en el desempeño del estudiante, sino también en los procesos de su aprendizaje, el currículo (en sus distintos niveles de concreción), la práctica docente, las instituciones educativas, el sistema educativo en su conjunto, etc. Desarrollando en los últimos años un nuevo escenario para las prácticas evaluativas, en todos los niveles de manera muy importante.  

  Se ha dejado de lado el concepto tradicional de la evaluación que es la de medir, pues ahora se le considera más como una herramienta que ayuda a la mejora, mediante la orientación y ajustes al proceso.    En Nicaragua, debido al marcado arraigo cultural de las prácticas tradicionales de evaluación, que tiene como finalidad central el sancionar, provoca una resistencia a que se evalúe la metodología docente, el diseño curricular, a la institución educativa y del sistema educativo en su conjunto. Pero, ¿para qué evaluar?, ¿para hacer leña de árbol caído? Se evalúa para tener conocimientos de las fortalezas con el fin de valorarlas y de las debilidades para trabajar más en ellas.   

Mientras en otros países latinoamericanos se está utilizando a la evaluación como herramienta para mejorar los procesos educativos y por ende elevar la calidad educativa en todos los subsistemas educativos; en Nicaragua se percibe una resistencia hacia ella y se pretende alcanzar la calidad educativa sin saber en qué situación se está y hacia dónde se va, es decir, sin tener parámetros de comparación implícitos o explícitos, elemento sine qua non para emitir juicios de valor. 

   Es que no solo elevando el presupuesto al sector educativo es que se mejorará su calidad, como algunas personas bien intencionadas proponen y exigen que se haga, porque si un proceso está mal diseñado o funciona mal, su resultado seguirá siendo el mismo de mala calidad, por más que se produzca en cantidad y, por consiguiente, con un mayor despilfarro.    Es una aseveración muy elemental, por lo menos para los que entienden la diferencia entre eficacia y eficiencia.    Arturo Rojas Huerta, docente universitario y especialista en proyectos educativos 

   Búsqueda de proyecto de paz y democracia  

Nicaragua ha venido cambiando, para algunos bien y otros mal. Tiene que ser así, porque no todos los seres humanos pensamos igual, ni tenemos los mismos gustos, hay diversidad de ideas y pensamientos, y mientras estas no sean unificadas por la clase política actual por el bienestar de la patria desgraciadamente seguiremos dando tropiezos.   

Es necesario contribuir a la búsqueda de un proyecto histórico político nacionalista democrático desde nuestras propias raíces, contradicciones, cultura, para que sea el producto de nuestra identidad nacional, de lo contrario nos estancamos en todos los sentidos.    Esta búsqueda de nuestro proyecto de paz y democracia, desarrollo, bienestar, etc., debe ser un proyecto que sea nuestra propia herencia nacional. La Nicaragua que la inmensa mayoría anhela solo será posible si la construimos con los sueños, ideas, pensamientos de todos.  

Hay que reflexionar  cómo entendemos la democracia, la justicia y la doctrina social de la Iglesia y cómo enfrentar a un capitalismo descarnado que le cuesta comprender las grandes trasformaciones sociales de los países del mundo, especialmente de Nicaragua.  Esto es una odisea por la falta de entendimiento entre todas las fuerzas y gremios políticos activos del país.    Ahora  es el momento de convocar al establecimiento de espacios políticos para toda la ciudadanía nicaragüense sin distingo de ideología, religión y tomando distancia de los extremos polarizados para encontrar un centro donde las expresiones de las mayorías tengan voz y voto. Que la bandera de la democracia y la justicia social sea el proyecto de los gobernantes y gobernados. No es nada fácil, pero con voluntad política se puede ir logrando paulatinamente. 

   Esto no es una utopía, es en parte la crisis actual de la política nacional y de nuestros políticos, por ejemplo, algunos partidos políticos y dirigentes no se sustraen del proceso de fragmentación política controversial, confrontativa, y más bien contribuyen a la polarización por su contenido de clases, entonces, así nunca avanzaremos.  

  David Mathews, en su obra Policía para la gente exterioriza: “¿Cuál es el ingrediente que falta según la sabiduría convencional? En breve, un concepto de público. Es decir, espacios donde una masa de personas pueda transformarse en público y producir una auténtica voz pública” (Pág. 133. 2da edición 1997. Biblioteca jurídica Dike). El gobernante que se aleja de su pueblo y no hace bienestar para todos, seguro que va al fracaso. En vez de crear tempestades, creen amigos para la paz y tranquilidad del presente y futuro.    Por tanto, los comerciantes del mundo y por el salvajismo de búsqueda de petróleo que viene empujando las potencias mundiales, especialmente EE. UU., a base de entablar conflictos  bélicos, económicas y etc., injustificadas como que fueran los amos y dueños de mundo, son los responsables de la crisis del mundo, especialmente de Nicaragua. La historia es el mejor juez.    Bayardo Quinto Núñez  

   Renovación de liderazgo   

He conversado con varios líderes políticos de diferentes partidos, y me han dicho que las personas que dirigen sus corrientes tienen que seguir, porque tienen —dicen ellos— experiencias y que sin esas personas no camina el partido, mucho menos Nicaragua. Que son los indispensables. Uno de los que me dijo eso —que tiene un buen cargo en el Estado—, dice que está muy bien, por lo que le dije que si sus líderes piensan ser inmortales y que si no necesitan renovar su liderazgo, con sangre joven.     Además les exponía que tengo entendido y que hasta la misma Biblia lo dice, “que debajo de los cielos todo tiene su tiempo”, tiempo para reír, para llorar, para la pobreza, para la riqueza… porque en esta Tierra somos temporales, como la neblina que de pronto se ve y de pronto no, lo que no sabemos quién va primero y quién va después. Seguí conversando con ellos buscando como medio sensibilizarlos con este tema, pero fue imposible que cedieran de su posición. Por lo que me quedé muy asombrado de esa defensa técnica tan aferrada. Pero de lo que estoy seguro es como dijo don Antonio Aguilar:  “nada es eterno en la vida…”.    Arcadio Xavier Arana Poveda  

 La importancia del INCH

 Qué enorme satisfacción se siente al estar en un lugar en el cual se rinde culto a la cultura, lejos del descolorido arco iris político y de la perorata gubernamental. Me refiero a que el  pasado 28 de enero tuve la grata oportunidad de estar presente en la elección de la nueva directiva del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), en la que el único miembro reelecto fue el presidente de la misma, pero por sus grandes méritos en la dirección del instituto, demostrados a través de su gestión y ratificados por amplia mayoría presente en dicha elección. Una elección diáfana, lejos del enfermizo cabildeo conocido en los ámbitos políticos, y de plena confianza y credibilidad de parte de todos los allí presentes.     El INCH fue creado en Nicaragua en 1959, ante una convocatoria del siempre recordado escritor y poeta, Pablo Antonio Cuadra. Nació para mantener verdaderos lazos de amistad y apoyo cultural con el pueblo nicaragüense, con el único fin de fortalecer ese precioso campo, excluido para el pueblo, por los gobernantes de nuestro país. Es pues, el INCH, un sagrado templo en el cual se le rinde culto únicamente al arte en todas sus manifestaciones, en el que se da cabida a todos aquellos que tienen la fortuna de llevar en sus venas el sagrado germen del arte, sin importar credos políticos o religiosos. Larga vida al INCH (si es que el Gobierno lo permite).    Ramón Pineda, Jinotega

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