Max L. Lacayo

HVínculos y verdades

H

ay cosas que establecen vínculos inalterables por su asociación íntima, por su relación causa-efecto, por la misma imposibilidad de distinguir cual de dos cosas depende de la otra.

Al pensar en el monumento erigido por los sandinistas a Rigoberto López Pérez (RLP), inmediatamente se recuerda la tesis del doctor Danilo Aguirre quien propone que la acción “tiranicidio” de RLP fue de legítima defensa del pueblo nicaragüense. Acto que según Aguirre ha sido convalidado por la historia. A su vez, esta tesis está vinculada a la actitud animadora que le hace el historiador Aldo Díaz Lacayo al calificarla como “la mejor tesis que se ha elaborado sobre este hecho”. Por supuesto que este no le da importancia a que es la versión sandinista de la historia la que ha convalidado la actuación de López Pérez.

Aguirre sienta la premisa de que según el Derecho Penal, atentar contra la vida de otra persona, actuando en legítima defensa presupone de tres condiciones: “que el que se defiende no haya mediado provocación suficiente para dar lugar a una agresión, que tal agresión sea ilegítima, y que haya racionalidad en el medio empleado para defenderse”.

Este acto de legítima defensa, según Aguirre, es válido tanto para la actuación de un individuo como para un grupo de personas o una comunidad entera porque “las soluciones para las contradicciones humanas trascienden de las personas a la colectividad”.

Si seguimos la misma lógica que Aguirre y Díaz proponen y defienden podríamos inferir que Daniel Ortega estaría sujeto al tiranicidio como acto de “defensa propia”, siempre y cuando se justifique en el dolor y la muerte que Ortega ha causado al pueblo de Nicaragua por medio de sus agresiones ilegítimas y que el tiranicidio se lleve a cabo atendiendo a la racionalidad del arma, ya que esta debe ser inferior al arsenal usado por Ortega. Y todo lo que se debe hacer después es esperar, hasta que la historia lo convalide. Así justificaron los franceses los asesinatos de Enrique III y Enrique IV, basándose en la tesis tiranicida del jesuita Juan de Mariana escrita en 1598.

Daniel Ortega es un tirano y, desde 1979, de una forma u otra ha ejecutado y provocado agravios al patrimonio de las familias y de las empresas, la total ruptura de la democracia constitucional, tortura, muerte, exilio, privación del derecho al voto, falsificación de elecciones y muchas otras agresiones ilegítimas contra cientos de miles de nicaragüenses. Y se dispone a seguirlo haciendo.

Hace 350 años John Locke –también defensor del tiranicidio– en su teoría política nos dice que cualquier ciudadano tiene el derecho de eliminar al tirano, “como bestias salvajes entre las que el hombre no puede vivir”.

Si Díaz Lacayo, adhiriéndose al acto de resistencia activa a la opresión, proclama la suprema excelencia de la primitiva tesis de Aguirre, por qué él es tan lisonjero ante Ortega. Precisamente, estas actitudes serviles y alevosas son las que permiten al dictador obrar tan egoísta y salvajemente. Pero Ortega no confía en este tipo de hombres. Siempre los vincula a la imagen de aquellos conspiradores de hinojos a los pies de César, antes de ejecutarlo.

La verdad es que en este teatro todo es tan oscuro que ni el escenario es visible. El autor es economista y escritor.

COMENTARIOS

  1. Denzo
    Hace 15 años

    Muy buen articulo y valiente;de lo que no estoy muy seguro es que al desaparecer este tiranosaurio por via del tiranicidio se solucionen los problemas de este pais;hay que recordar que despues de la muerte de los dos Somozas,nacio este otro adefesio de tirano que hoy tenemos;lo mismo paso con Batista;nacio castro,otro peor que Batista;asi que la mejor via para sacar a este payaso del poder,es que el pueblo unido lo saque a patadas,para que nadie se robe el mandado,como hizo ortega al caer Somoza

  2. el terrateniente
    Hace 15 años

    Si se aplicara la tesis primitiva del tiranisidio,entonces dejamos de ser seres pensantes,por que siempre una va amarrada con la otra y todos buscamos siempre la excusa para actuar,que fue primero el huevo o la gallina,que el fin justifica los medios,si nos remontamos hasta la antigua roma o mas antes si es posible la tierra a existido siempre pero el hombre es el que crea las leyes a su servicio y no del projimo siempre ante ponen sus intereses hasta en las mejores familias.

  3. Patsy Rivas
    Hace 15 años

    Nunca el asesinato es justificable, sea cuales fuesen las causas y efectos ,que lo induzcan,ademas de Pecado ante Dios
    .
    La humanidad ve con buenos ojos , dependiendo del color politico que tengas , o en la posicion de poder , o esclavo en la que se encuentre , justificable, asesinar a los opresores.

    Estados Unidos ,se siente justiciero , matando a Kadafi , Sadan Husein,y es larga la lista …
    Millones de victimas inocentes, por la persecucion a ellos, es acaso un Teatro Macabro?

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