Recientemente Freedom House declaró a Nicaragua como Estado no democrático, gobernado por un presidente inconstitucional producto de un fraude electoral. Esto y el comunicado dado de la secretaria de Estado de los EE.UU., señora Hillary Clinton, asegurando que su país implementará un escrutinio agresivo en su política de préstamos hacia Nicaragua, al mismo tiempo que informaba que en el futuro implementarían políticas conjuntas con otros países de la región para fortalecer nuestra democracia, tienen rasgándose las vestiduras al régimen y derramando lágrimas de cocodrilo a banqueros y ciertos empresarios con fuertes vínculos comerciales con los allegados a la familia gobernante.
La repuesta del canciller de Daniel Ortega al comunicado de Clinton, no pudo ser más cínica al afirmar que Daniel es producto de la voluntad popular. Cuando en realidad los nicaragüense y los observadores internacionales que acompañaron dichas elecciones y por supuesto el mismo gobierno saben perfectamente que Ortega es producto de la voluntad de siete magistrados corruptos, a la cabeza de ellos el protegido de Miguel Purificación Obando Bravo.
Los grandes retos así como los grandes males, requieren grandes sacrificios para superarlos. Que los orteguistas traten de aparentar una dignidad que están muy lejos de tener es hasta cierto punto comprensible. En su momento asumieron idénticas posiciones Gaddafi, Somoza y toda esa pléyade de dictadores que hoy forman parte de la historia. Lo que no puedo admitir es que vengan a derramar lágrimas de cocodrilo unos personajes que se dicen demócratas y que aparentan defender la libre empresa, al aducir que esa posible falta de recursos solo afectará al pueblo, pretendiendo con ello soslayar que esos préstamos y donaciones de seguir fluyendo hacia el gobierno sin restricciones, solo servirían para fortalecer y acrecentar aún mas el nepotismo, la corrupción, el favoritismo y por supuesto el recrudecimiento de las violaciones a los derechos humanos y políticos a los verdaderos opositores.
Si existiese algún archivo al que pudiésemos acudir para investigar las fabulosas cantidades de dinero que se nos han otorgado en concepto de préstamos concesionales, regalías y ayudas de todo tipo durante los últimos cuatro gobiernos, les aseguro que dicha suma nos haría llorar al ver la miseria en que sigue viviendo la mayor parte del pueblo. En pleno siglo XXI una quinta parte de nuestra población no tiene acceso a energía eléctrica en sus viviendas, 670 mil hogares restringen su consumo porque no pueden costear el tener un refrigerador y otros artefactos que son de primera necesidad. Todo esto mientras tenemos hoy al gobernante más rico de Latinoamérica con excepción de Hugo Chávez. Si estas estadísticas perfectamente comprobables no son suficientes para hacer ver a algunos que se hace necesario hacer un alto en los préstamos, regalías y donaciones por parte de los países donantes, es porque sin duda estos son parte del problema, es decir depredadores de las ayudas a nuestro pueblo. Por ello sin ningún rubor debemos dar la bienvenida a todas aquellas regulaciones que sirvan para asegurar que los dineros de los pueblos y gobiernos amigos no sirvan para seguir engrosando las arcas del corrupto de turno. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.
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