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ué bien se sintieron los españoles cuando el rey Juan Carlos le dijo al mandatario venezolano Hugo Chávez: Por qué no te callas, todo porque Chávez estaba ofendiendo a su ex primer ministro y por lo tanto a España. Hubo alguna retórica de respuestas pero la frase célebre quedó para la historia.
Distinta fue la visita del príncipe Felipe a la toma de posesión del presidente ilegal Daniel Ortega, un acto donde los países más democráticos del mundo no enviaron representación de alto nivel. Y ya que el heredero a la corona española asistió, al pueblo nicaragüense le hubiera gustado que Felipe como confianzudamente lo llamó el ilegal mandatario nicaragüense, este hubiera preguntado lo siguiente: 1. ¿Cómo fue candidato a presidente si la Constitución nicaragüense se lo prohíbe? 2. ¿Por qué no invitó a los observadores nacionales e internacionales sin ninguna restricción, si su ilegal candidatura tenía tanta aceptación del pueblo? 3. Si ganó con más del 60 por ciento ¿por qué hasta la fecha no se han publicado los resultados junta por junta?
El príncipe se vio relajado y complacido como quien disfruta de un acto de corte real con su infaltable bufón. Nunca tendremos las respuestas a las preguntas y la difícil situación del pueblo sigue y se expande. Este año se realizarán las elecciones municipales y todo será peor. Rosario Murillo advirtió que ganarán más de 130 alcaldías y es de creerlo, puesto que nuestros votos fueron confiscados en las elecciones nacionales y los árbitros continuarán siendo los mismos, un CSE maquillado, siempre sin observadores y jugando al ratón loco ya no con el pueblo, sino con los partidos de oposición sobrevivientes al fraude y los que fueron eliminados por el pueblo en las JRV quienes tendrán mágicamente sus personerías jurídicas para ser mamparas y sacar nuevamente a los fiscales opositores a la hora del conteo.
El discurso en la toma presidencial fue patético y como tema central las alabanzas a sus invitados; una fiesta de gala donde el pueblo, la democracia y la economía fueron los grandes ausentes. Con su infaltable demagogia de campaña: hay trabajo, hay electricidad, hay medicina, hay esto y aquello, en fin un falso parto ya que carecemos de autosostenibilidad, el verdadero parto será cuando dejemos de ser el penúltimo país más pobre de América, que se realicen elecciones transparentes y participemos de un verdadero gobierno democrático y como consecuencia habrá inversionistas nacionales y extranjeros consiguiendo industrializar nuestros productos, y para esto necesitamos un país estable, donde los gobernantes no puedan cambiar las reglas del juego de la noche a la mañana, donde no solamente los empresarios afines al partido de gobierno sean los bendecidos.
Esto último da como resultado que haya políticos y empresarios sin brújula para el futuro del país, una economía elaborada a corto plazo y adornada con parámetros frágiles que a la larga será estéril y nunca saldremos del subdesarrollo, mientras Honduras y Costa Rica tendrán primero un canal seco y nosotros seguiremos soñando por más de 100 años con el canal húmedo o seco. Ojalá y el pueblo diga lo que no dijo el príncipe español: Daniel, por qué no te callas y los hermanos nicaragüenses defendamos nuestra patria para que se pueda trabajar en igualdad de oportunidades y dejemos de ser los parientes pobres centroamericanos. La autora es consultora turística
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