José Rodolfo Paizano

El testimonio fuente de la credibilidad

El evangelio de Marcos pone ante nuestra mirada a que descubramos a Jesús como maestro. Hay en el mundo mucha demagogia, discursos sin contenido y palabras que ya no tienen valor, ¿por qué? Porque corremos el riesgo de convertirnos en charlatanes, en sofistas usando discursos retóricos. Hoy en día hemos perdido la garantía de la palabra, y eso ha ocasionado en el mundo un cierto sentido de escepticismo.

Nuestro mundo actual, más que maestros, que oradores, necesita testigos, como dijo el papa Pablo VI: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan”.

Este domingo, en el evangelio de Marcos, Jesús aparece desempeñando una doble función: enseñar y liberar. Jesús es el maestro por excelencia, y se presenta con autoridad, una enseñanza y autoridad que se fundamenta en el poder liberador de Dios. Jesús es admirado por la gente por su predica, pero sobre todo por la forma de enseñar. Lo hace con autoridad, es decir, lo que Jesús predica y enseña es coherente con su vida, no tiene doblez. La manera de enseñar, su estilo, su palabra transparente y avalada por los hechos y su conciencia de ser Hijo de Dios hace de Él un Maestro distinto a los demás (Mc 1, 22). Los otros maestros decía y no hacían (Mt 23, 3). Las palabras de Jesús tienen fuerza y poder; Jesús enseña con autoridad, habla con autoridad porque es creíble, es decir, su palabra tenía y tiene credibilidad.

El gran peligro de hoy es que estamos corriendo el riesgo de perder esa autoridad, estamos provocando una gran crisis de credibilidad de la palabra en el ámbito social, político, religioso y familiar, la razón de esto es la falta de sinfonía, de correspondencia entre lo que decimos y hacemos.

La Iglesia esta llamada a continuar el anuncio del reino de Dios, a liberar al mundo en nombre de Cristo del mal. Este anuncio no solo se ha de hacer con palabras, sino con hechos, con testimonio, como lo dirá el papa Pablo VI:

“Ante todo, y sin necesidad de repetir lo que ya hemos recordado antes, hay que subrayar esto: para la iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites”.

Como discípulos estamos llamados a ser exorcistas, a liberar del mal, todo aquello que se opone al anuncio del reino, estamos llamados en nombre de Jesús a decirle al espíritu inmundo a que se calle, a taparle la boca, a reducir a silencio: la mentira, los placeres desordenados, los egoísmos, las ambiciones, los comentarios dañinos que no edifican, la envidia, los rencores y la soberbia, que obstaculiza el poder de Dios que consiste en liberarnos del hombre viejo y transformarnos en hombre nuevos. Hombres nuevos surgidos desde el encuentro personal con Cristo, necesita nuestra Nicaragua. La enseñanza de Jesús como Maestro, portador y anunciador del Reino de Dios, Reino que libera y que da vida en abundancia, es para todo el hombre y para todos los hombres.  

 

El autor es Rector del Seminario Arquidiocesano La Purísima.

 



COMENTARIOS

  1. ramiro
    Hace 15 años

    Ojalá no termine vendiendose como Eslaquit, Obando y Bravo, y el padre desnudo con mala memoria, etc etc

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