Fortificación de bebidas

Francisco Ríos

La vida moderna ha hecho que sin darnos cuenta descuidemos un aspecto sumamente importante, la nutrición. Poco a poco los hábitos alimenticios han cambiado e introduciendo en estos productos de bajo o casi nulo valor nutricional.

De los tres grupos de nutrimentos, los hidratos de carbono, las grasas y proteínas, estas últimas son las que han sido más castigadas por los productos que inundan el mercado. Encontramos alimentos ricos en almidones, azúcares y grasas, lo cuales contribuyen de manera significativa al aumento de peso corporal desmedido.

La proteínas son componentes fundamentales de la alimentación, llevan a cabo un sinnúmero de funciones en el organismo, que van desde estructurales, como es la formación de músculos, hasta funcionales, nuestras hormonas se forman de proteínas.

Estos nutrimentos se encuentran en alimentos de origen animal: huevo, leche y carne. Otra fuente muy valiosa son las proteínas de origen vegetal; las leguminosas, como la soya, tienen el mejor aporte proteico en el mundo vegetal sin los inconvenientes de las fuentes animales como grasas saturadas y colesterol, que en exceso son dañinas para la salud.

Para que una proteína vegetal tenga un valor biológico alto, es decir, que nuestro cuerpo las use para su funcionamiento, debe existir una complementación que se logra al combinar una leguminosa con un cereal, por ejemplo soya con maíz o avena.

La proteínas deben estar presentes en todas la etapas de la vida, ya que son las que permiten el crecimiento y desarrollo de los individuos, desde que se está en el vientre materno, pasando por la infancia, en donde se dan los brotes de crecimiento más importantes, adolescencia en los que el desarrollo mental es fundamental; en los adultos con un ritmo de vida demandante y en los adultos mayores para mantenerse sanos. Una persona con un aporte deficiente de proteínas es susceptible a tener problemas de crecimiento, a tener un desarrollo mental deficiente y a estar más expuestos a las enfermedades. Es importante saber lo que comemos.

Otros elementos fundamentales en la nutrición son los minerales y vitaminas, conocidos como micronutrimentos, y su carencia puede hacer que el organismo funcione de manera inadecuada como ejemplo: ceguera nocturna por deficiencia de vitamina A, problemas funcionales como la aparición de anemia por falta de hierro; estructurales como la osteoporosis por la carencia de calcio; inmunológicas, mayor susceptibilidad a enfermedades por falta de zinc, hasta malformaciones congénitas por falta de ácido fólico.

Son los alimentos fortificados, como las bebidas nutritivas, las que se pueden convertir justo en una alternativa ante el ritmo acelerado de la vida moderna. Estos alimentos y bebidas son desarrollados por científicos en nutrición que buscan en ingredientes estables, inocuos, duraderos y económicos fuentes que brinden energía, proteínas, vitaminas y minerales.

Una bebida que sea hecha a partir de la mezcla de las proteínas de la soya, maíz y avena, garantiza tener este rico aporte sumándole otro elemento básico, la energía proveniente de los cereales, misma que garantiza que las proteínas sean utilizadas para sus funciones principales. Estas bebidas son un complemento a una nutrición sana, donde no deben fallar todos los grupos de alimentos: cereales, tubérculos, alimentos de origen animal, leguminosas, grasas, aceites, frutas, verduras y azúcares.

El autor es nutricionista.

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