¿Tecnología para salir de la pobreza?
A diferencia de otros países de la región Nicaragua está a años luz de desarrollarse en la tecnología de la información, en lo que influye la falta de calidad en la formación tanto secundaria como universitaria de los futuros profesionales.
De las universidades que forman ingenieros lamentablemente las únicas relevantes son la UNI y UNAN.
Pero no es culpa de las universidades privadas, sino del sistema político que ha abierto demasiado las oportunidades de obtener por unos cuantos pesos los tan codiciados títulos académicos.
He observado que en el extranjero para cursar estudios de maestrías o doctorados en ciencias de las ingenierías —en universidades de prestigio— normalmente solo ingresan graduados de la UNI o de la UNAN.
Eso indica que otras universidades no tienen un ranking mínimamente reconocido a nivel internacional. De igual manera las empresas privadas no ven a Nicaragua como un país atractivo, por la carencia de profesionales con buena formación.
Tengo conocimiento por colegas oriundos de Costa Rica que la formación en la UCR es de las mejores en ingeniería. La diferencia con la UNI de Nicaragua es que en la UCR es mayormente matemática, mientras en la UNI es meramente técnica.
He ahí el dilema de las empresas tecnológicas, se instalan en Costa Rica y Panamá, donde también la Universidad Tecnológica de Panamá está orientando su modelo académico hacia la matemática aplicada en las ingenierías. De hecho en Panamá becan a sus ciudadanos con todo y familia.
No podemos seguir pensando en un país tercermundista, debemos comenzar por legislar a favor del pueblo, incluir dentro de los derechos ciudadanos en la educación estatal de primaria, secundaria y universitaria la exigencia del inglés como segundo idioma en todos los semestres que duran los estudios, el Estado debe invertir en chavalos para que estudien en el extranjero.
Aprovechar todas las becas de los países amigos y no dejar a un lado ningún nicaragüense que desee formarse.
Alexis Vega
Buses con asientos preferenciales
A propósito de buses nuevos, ya han transcurrido dos años y pareciera que el servicio de transporte colectivo ha mejorado.
Pero no, lo único que mejoró es la flota, el servicio, es lo mismo de siempre: buses llenos de gente en las famosas “horas pico”, los buseros con el mismo vocabulario pesado que no coincide con la elegancia y confort de los vehículos, incomodidad pues no hay cosa más triste del mundo ir de pie todo el tiempo, siendo machucado, empujado, apretado, manoseado, etc.
Todo parece indicar que no hay ni habrá voluntad de cambiar esta posición.
A propósito de asientos preferenciales, lo primero que el autobús tiene es un asiento delantero que es usado por personas con discapacidad.
A estas personas se les brinda el lugar debido porque ellas no tienen la misma agilidad que puede tener una persona sana.
Asiento preferencial para las embarazadas, para las personas de la tercera edad, para los no videntes, pero que siempre andan en las calles tratándose de valer por sí mismos.
Desgraciadamente en nuestro país no se acostumbra ceder el asiento preferencial sino que siempre estamos con los buses llenos causando malestar en todo el mundo.
Se necesita un servicio decente y único de transporte. El MTI debería implementar un programa de reeducación vial y conductual para subir un autobús, los usurarios deberían de recibir a través de los medios de comunicación instructivos y disposiciones para hacer fila en las paradas y subir en orden, no saturarlos significa que la movilización debería de ser más activa pues un autobús dilata mucho en rutear.
Tal es el caso de los buses de la famosa MR 4, que a partir de las 7:30 de la noche ya no quieren circular.
Asientos preferenciales significa también tratar a cada usuario con el respeto debido.
Hay quienes dicen que fueron capacitados, pero según el refrán popular “por un oído entra y por el otro sale”.
Hay que mejorar cuanto antes la salud mental de los usuarios, pues el hecho de estar esperando mucho tiempo crea estados de ansiedad en las personas que saben que tienen que marcar temprano y que una tardanza da como resultado deducción en sus salarios, llamadas de atención y escritos amenazantes.
De nada sirve pues decirle a la gente “salga por atrás, y levántese temprano y no moleste, pida a tiempo su parada”.
Quienes deben de dejar atrás esta viciada conducta son los conductores, porque de nada sirve levantarse temprano si ellos pasan y se detienen donde les da la gana.
Hacer preferencia a los usurarios es ver en ellos su motivo de sobrevivir, porque sirviendo bien es como son servidos, porque del salario del trabajador depende la vida de la unidad y sus conductores.
Noel Cruz Barrientos
Reclamo de propiedad
A través de este Diario me dirijo al presidente Daniel Ortega Saavedra para expresarle que hace tres años (septiembre 24 de 2008) le hice llegar una carta por medio de la Secretaría de la Presidencia, hasta ahora sin respuesta, sobre un reclamo de una propiedad expropiada a mediados de 1982, en el mes que se acostumbra recaudar los impuestos de las propiedades.
Como un trofeo aun conservo el recibo con una nota que dice: Queda exento de impuestos por expropiación por el Estado.
De esa manera fueron violados los artículos 615,617 y 1730 del Código Civil, los cuales me colocan como dueño original de la propiedad, inscrita en las oficinas de registros de la propiedad a finales del mes de marzo de 1967, con el número 2026, tomo 7-762 folio 224/212, asiento segundo, ubicada en el antiguo barrio San Antonio, sobre la primera calle suroeste, entre quinta y sexta avenida suroeste, mostrando 22 vrs de longitud de oriente a poniente por 30 vrs de norte a sur, totalizando 660 vrs2.
Estas fueron desmembradas en tres partes, números 2952-3-04-036-65514,2952-03-04-036-65515- y 2952-04-036-65525, donde fueron construidas tres hermosas casas en el proceso de construcción del reparto San Antonio, del Banco la Vivienda de Nicaragua (Bavinic), usufructuando mi propiedad desde el año 1983 sin haber recibido ninguna indemnización por el Estado desde el momento de mi expropiación, violando mi derecho constitucional número 64 y 77.
Con el respeto que el presidente Ortega se merece le pido gire sus instrucciones a quien corresponda para arreglar de una forma positiva el problema habitacional que he venido arrastrando desde hace casi 30 años.
Con 81 años a cuestas y enfermo en esta ocasión, estaré rogando con humildad que la bondad de su corazón prevalezca y que su corazón cambie la suerte de este pobre viejo para un futuro mejor familiar y que su sabia decisión sea dar al César lo que es del César.
Ramón Daniel Ocampo Fernández
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