Los titulares del Ministerio de Educación, Miriam Raudez y José Treminio deben estar furiosos con la primera dama Rosario Murillo, por dejarlos en ridículo. Cuando estudiantes y padres de familia reclamaban la burla que les significó el monto del bono para los bachilleres, ambos funcionarios alegaron que este no sería de C$$1,000 sino de C$$300 y con su ya acostumbrado estribillo le echaron la culpa a los medios de comunicación independientes.
Doña Miriam y don José intentaron infructuosamente justificar el pírrico monto del bono diciendo: “ Nosotros nunca dijimos que el bono sería de 1,000 córdobas todo es parte de los medios de desinformación”.
Y es que como las mentiras tienen patitas cortas, sin dejar correr mucho tiempo, la primera dama dejó en entredicho a sus funcionarios cuando al mediodía del martes, tras las publicaciones de LA PRENSA sobre la grita generalizada de padres de familia y alumnos, anunció que el lunes 12 de diciembre serán entregados C$$700 como “complemento” a los bachilleres “para los gastos relacionados con su graduación”.
El gobierno ilegalmente electo de don Daniel Ortega anunció la entrega de un “Bono Cristiano, Socialista y Solidario de Promoción” para más de 55 mil estudiantes de quinto año de secundaria que se bachillerarán este año. La primera daña y vocera presidencial lo presentó en su momento como un reconocimiento, entiéndase “premio” al “esfuerzo realizado por la juventud” en la campaña electoral.
Este premio o bono “cristiano, socialista y solidario de promoción” que sería entregado a estos jóvenes —según las propias palabras de la primera dama— sería como el reconocimiento a “los esfuerzos exitosos, coronados con éxito, de los estudiantes, de los bachilleres, de sus familias, a fin de que puedan asegurar sus togas, o su vestuario de graduación”.
No era extraño entonces la reacción de decepción y el sentimiento de indignación que sintieron miles de estudiantes y padres de familia que al retomar las palabras de doña Rosario hicieron cálculos con el “bono solidario”. En esto les ayudaron los mismos medios de comunicación oficialistas que dedicaron sendas piezas informativas explicándoles a los futuros beneficiarios cómo emplear el bono.
Frustración e indignación porque al final “el premio” al trabajo realizado durante la campaña y el voto por el partido de gobierno no habría valido la pena.
Pero no era posible que Murillo tras haber dicho que el bono era para “asegurar togas o su vestuario de graduación” cargara con la mala propaganda de mentirosa y dejara burlados a los bachilleres que trabajaron en la campaña. En un temprano golpe de timón la pareja presidencial rectificó aún cuando en el proceso dejaran a sus funcionarios mal plantados.
Por eso dicen que “más rápido se coge al mentiroso que al cojo”. La autora es periodista
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