Luego del gigantesco fraude electoral de las elecciones municipales de 2008 y cuando la demanda por la destitución en pleno de los miembros del Consejo Supremo Electoral era todavía fuerte —más fuerte que ahora— el señor Roberto Rivas Reyes dijo en los medios de comunicación oficialistas que “ellos (los mismos magistrados cuestionados) iban a organizar las elecciones del 2011.
En aquel entonces los nicaragüenses escucharon con incredulidad las afirmaciones del personaje que se caracteriza por su desfachatez. Sin embargo, llegaron las elecciones generales y la promesa de Rivas se cumplió.
Ahora quien se ha encargado de anunciar que esos señores continuarán en sus puestos a pesar o —desde el punto de vista del orteguismo— gracias a los dos fraudes que llevan al hilo es el diputado orteguista Edwin Castro.
Según él, la propuesta de que sigan en sus puestos se mantiene, y en una clara burla hacia la ciudadanía agregó en declaraciones a Canal 12 que también van a “modernizar la Ley Electoral porque el mismo Consejo lo clama”.
Es lógico que el diputado Castro solo tenga oídos para el “clamor” del Consejo y no para lo que han clamado organismos de la sociedad civil, observadores independientes tanto nacionales como extranjeros, la Iglesia católica, la Alianza PLI y un amplio sector de la ciudadanía.
Decimos que es lógico porque ya ha quedado claro que en el modo de proceder del orteguismo la palabra moderación no existe. Ellos van por todo. En el 2008 no les bastó haber robado las elecciones en 40 alcaldías sino que siguieron secuestrando las que quedaron en manos de la oposición, como sucedió en Boaco, y en las elecciones de hace tres semanas no estuvieron contentos con la posibilidad de ganar sino que fraudulentamente impusieron una mayoría parlamentaria que les da la posibilidad de cambiar toda la Constitución Política.
Es por eso que no es una locura pensar que para las elecciones municipales del próximo año tengan planeado “ganar” en los 153 municipios del país y para eso ¿qué mejor que sean los mismos personajes que han dirigido esta tragicomedia los que cuenten de nuevo los votos?
¿Podemos los nicaragüenses hacer algo para alterar los planes del orteguismo? Depende.
Si pensamos que con declaraciones huecas hechas detrás de un micrófono en el salón de un hotel pidiendo que se anulen las elecciones se va a lograr algo, estamos equivocados. Si pensamos que algo se va a lograr con que algunos organismos de la sociedad civil salgan a realizar protestas una tarde sí y otra no, estamos equivocados. Si pensamos que los diputados electos de la oposición pueden seguir planeando sus vacaciones de Navidad y que algo va a cambiar, estamos equivocados.
La única manera de que eso puede cambiar es ejerciendo una fuerte, constante y real presión. Esa presión debe comenzar con el liderazgo de los diputados de la Alianza PLI, o en su defecto por quien se amarre los pantalones, debe contagiar a la ciudadanía y crecer. Solo entonces los gobiernos y organismos multilaterales que tanto apoyo han dado a la consolidación de este régimen tomarán acciones claras a favor de la lucha democrática. De lo contrario, Rivas va a contar los votos del 2012, y los del 2016.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A