Los cuestionados comicios electorales dejaron a los partidos y dirigentes de lo que se llamaba oposición política reducida a escombros víctimas de sí mismos al olvidar que su misión era derrotar a un adversario mañoso y bien pertrechado y no pasar el tiempo matándose entre sí.
En vez de presentar una propuesta electoral atractiva y realista, se dedicaron a interminables luchas intestinas cuidándose entre sí las espaldas como si en vez de una elección se tratara de una feria de puñales.
Con tantos celos y serruchaderas de piso fueron presa fácil de un sandinismo sediento de triunfo y de poder. Es imposible derrotar al frentismo con esta oposición diezmada y prisionera de mitos que deben erradicarse antes de pensar en cualquier posible triunfo electoral.
Hay que erradicar el mito de los iluminados que se creen los únicos capaces de dirigir a la oposición; abundan en nuestra clase política y viven fabricando fantasiosas maquinarias que solo existen en sus desbocadas mentes. Se creen la mera “mamacita de Tarzán” y los indispensables de siempre. Todo debe girar a su alrededor y boicotean cualquier esfuerzo donde no sean los ungidos. Para la próxima con ellos ni corramos que somos out.
Otro embuste es eso de que la oposición está en la Asamblea Nacional. Por años este ha sido un mito cultivado por oportunistas y vividores que solo llegan ahí a farandulear y a cambiar sus cheques. Nunca abren la boca salvo para bostezar y juegan siempre al mejor postor en el despiadado mundo del toma y daca político.
Por eso es grave que muchos de los actuales diputados dizque opositores hayan sido reelectos sin tener ningún mérito para ello. ¿Oposición en la Asamblea Nacional? Por Dios, busquemos en otro lado.
El mito del más fuerte. Hay un vasto menú que integran una variedad de organizaciones políticas y una miríada de organismos de la denominada sociedad civil donde cada quien se considera el más poderoso y el plato fuerte y más caro de la oferta culinaria. Muchos se consideran superdotados, sacan músculos de puro aire y ubican al que está sentado a la par como poco menos que un parásito. Allí impera el más ordinario canibalismo político y son escasos los que llegan con humildad a hacer aportes constructivos. Una mesa así no sirve. Hay que descartar a los elegidos y aceptar que estamos como en el Arca de Noé: todos iguales y en el mismo barco. Esto es fundamental para crear la nueva oposición.
Hay que erradicar la premisa de que para triunfar en política son necesarias las prácticas guatuseras y los cacicazgos amañados. Es importante eliminar el mito de que los políticos mientras sean más “vivos” mejor. Recordemos lo que dijo Charles de Gaulle el expresidente francés héroe de la Segunda Guerra Mundial: “La política es muy importante para dejar que los políticos se ocupen de ella”. La dirigencia actual política, laboral, empresarial y social ha quedado en entredicho al no tomar en serio la lucha por la democracia y dedicarse solo a defender sus parcelas en nombre de una pretendida estabilidad macroeconómica y convivencia social que solo a ellos beneficia.
Derribar los mitos y construir la nueva oposición es una tarea formidable que todos debemos forjar desde ya. Es el gran reto y la inmensa deuda que tenemos con el pueblo nicaragüense. El autor es dirigente histórico socialcristiano.
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