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Los problemas en la vida de pareja son inevitables. Sin embargo, lo mejor es tener las discusiones fuera del alcance de los niños, para así evitar todo tipo de duda y dolor.
Según los psiocólogos este tipo de diferencias deben de discutirse en privado, sin que los escuchen. Por esto se recomienda esperar que estén durmiendo o salir a otro lugar. Además, es importante no hacer que el hijo tome partido por algunos de los dos, tampoco transformarlos en su fuente de apoyo.
Si el niño pregunta, debe explicarle que es natural la discusión. Pero que hay ciertas maneras de hacerlo.
De igual forma se debe estar atento a las actitudes, porque los pequeños perciben todos los detalles. Recuerde que un niño se entristece al ver pelear a quienes ama.
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