¿Cómo surgió la idea de crear La Dolce Vita?
Comenzamos hace tres años en casa de mi hermana Roxana. Nosotras siempre quisimos tener nuestro propio negocio e ideamos La Dolce Vita como una nueva alternativa de una cafetería con postres, ya que parte de lo nuestro es innovar con productos que no se encuentren en Nicaragua.
¿La vida les parece dulce?
De hecho sí, también porque buscamos tener una vida feliz. Va relacionado con el producto y con nuestro estilo de vida. Queremos que nuestros clientes se alejen de los asuntos cotidianos y que encuentren en nosotros un espacio ameno.
¿Qué logros han cosechado en estos tres años?
El inicio no fue nada fácil, pero poco a poco hemos logrado posicionarnos como una pastelería complaciente, porque satisfacemos las expectativas de nuestros clientes. Próximamente abriremos una sucursal. La Dolce Vita es una familia que se centra en los detalles.
¿Ha sido sencillo trabajar como hermanas?
Mi hermana y yo somos una excelente mezcla. Ella se encarga de la producción y de innovar recetas. Yo veo la parte de ventas, confección y servicio al cliente. Al inicio fue difícil porque teníamos muchas discrepancias en los gustos. Yo soy más clásica y ella muy estrambótica en la manera de decorar, pero poco a poco nos fuimos comunicando bien. Nos ha ayudado ser muy unidas.
¿Cómo se coordinan entre el negocio y la familia?
Nuestra familia no deja de ser lo primero en nuestras vidas, pero el negocio necesita que le dediquemos tiempo. Nuestro trabajo nos apasiona y es hermoso recibir el apoyo y la comprensión de todos ellos.
CAROLINA LACAYO
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