Faltan pocas horas para que los nicaragüenses enfrentemos con boleta en mano la decisión trascendental sobre a qué candidato darle nuestro voto, atrás habrán quedado las imposiciones y presiones a los empleados públicos, e inclusive la obligatoriedad que en algunos casos impone la militancia partidaria.
En ese momento será usted y su conciencia, de su decisión dependerá en gran medida el futuro que habremos de tener a partir del 7 de noviembre. Para aquellos que estamos hartos de dictadores y dictaduras, en apariencia tenemos cuatro opciones. Pero en realidad el desborde popular demostrado durante los días de campaña y la necesidad de un cambio que de verdad nos inserte en el camino del desarrollo y la paz social, objetivos que solo pueden lograrse con un gobierno verdaderamente demócrata. Esos solamente tenemos una opción y esa opción no es la persona que una vez le confiamos nuestro futuro y que no solo vendió su conciencia, sino que también nos hipoteco con su ambición, avaricia y mal manejo de la cosa pública. Eso sería tropezar dos veces con la misma piedra. Sobre todo cuando lo que vimos durante su campaña fueron los mismos rostros que depredaron y malversaron nuestros impuestos en su última Administración.
Este domingo 6 de noviembre salgamos todos a votar y defender nuestro voto, asegurándonos que quienes tienen la responsabilidad de contarlo lo hagan y lo hagan con honestidad, esto si no quieren enfrentar la furia de un pueblo que está harto de iluminados. Las demostraciones de descontento que se han dado en algunos municipios del país palidecerán ante lo que veremos si a los funcionarios del CSE se les ocurre la peregrina idea de escamotearnos el voto, a como lo hicieron en las elecciones municipales del 2008.
Mañana 6 de noviembre debemos ir a votar con un solo objetivo en nuestras mentes y este no puede ser otro que el de saber que todos y cada uno somos indispensables para lograr el triunfo de la democracia. Recordemos que en el camino de toda dictadura siempre existen piedras las que al final terminan con ellos y la trilogía democrática ha dado una batalla que seguro tendrá sus frutos.
No olvidemos que recientemente en África han sucumbido varias dictaduras que hoy ya forman parte de la historia, en su lucha por su libertad esos pueblos tuvieron el apoyo del mundo libre quienes han comprometido su prestigio en el apoyo y consolidación a las democracias. No creo que en nuestra nación la Unión Europea, OEA y otras instituciones de nivel mundial vean con complacencia como se consolida una dictadura en el país más pobre del continente americano.
No quiero finalizar sin antes asegurarles, que si Ortega lograra salirse con la suya en estas elecciones, jamás superará los cuarenta años de la dinastía de los Somoza, ni siquiera los 11 años de su último intento. La razón es sencilla, el mundo ha cambiado y ya nadie ve con indiferencia los abusos de los dictadores.
Para finalizar quiero compartir el consejo de un diplomático que me dijo lo siguiente: demuéstrenle al mundo que merecen la democracia que reclaman, salgan a las calles de manera pacífica y pueden estar seguros que no los dejaremos solos. El autor es concejal de Managua por el partido conservador.
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