Víctor Boitano, opositor militante al régimen de Daniel Ortega, abogado, escritor y coronel retirado del Ejército Popular Sandinista que ahora se llama Ejército de Nicaragua, es mencionado en la enciclopedia global Wikipedia como el único preso político que hay actualmente en Nicaragua.
En realidad, durante el actual régimen autoritario de Daniel Ortega ha habido muchos apaleados políticos por las turbas orteguistas, periodistas y concejales sentenciados a pagar penas pecuniarias por falsas acusaciones oficialistas de injurias y calumnias, arrestados políticos por protestas callejeras, cesanteados políticos en el sector público, discriminados políticos en los servicios estatales incluyendo la cedulación, etc. Pero presos políticos propiamente dicho, Boitano es el primer caso y una ominosa advertencia de lo que va a ocurrir si Ortega impone el domingo próximo su reelección inconstitucional e ilegítima, por las buenas o por las malas.
Víctor Boitano se encuentra preso y sometido a un oscuro juicio político, basado en una denuncia presentada por sus propios “compañeros” de partido, por los hechos confusos que ocurrieron el 10 de agosto pasado cuando una persona resultó gravemente lesionada por un balazo en la columna vertebral. Pero Boitano fue denunciado como autor de ese hecho hasta mediados de octubre, cuando anunció que denunciaría públicamente la corrupción electoral de su partido a favor del orteguismo.
En realidad Boitano estaba condenado de hecho desde que comenzó a publicar sus declaraciones y libros contra el FSLN, el Ejército y el régimen sandinista de los años 80. Como militar y exmilitante sandinista, Boitano había previsto que en algún momento afrontaría una situación como la que sufre actualmente. El 4 de diciembre de 2009 él denunció públicamente las amenazas que estaba recibiendo, incluso de muerte, y advirtió que el primer escenario del plan que sus enemigos ejecutarían contra él sería “inventar cualquier delito ‘plantado’, es decir, armado ficticiamente, condenarme y llevarme a prisión”. Lo cual es precisamente lo que está ocurriendo ahora.
Por supuesto que para el régimen orteguista Boitano no es un preso político, sino alguien que cometió un acto criminal y por eso está siendo procesado. Pero ese es el mismo cuento de todos los gobernantes dictatoriales, de izquierda o de derecha, que sienten un insano placer encarcelando a las personas por sus acciones políticas opositoras o solo por su pensamiento y opiniones disidentes, pero lo niegan públicamente y hasta fingen indignarse cuando se les denuncia y exige que pongan en libertad a sus presos políticos y de conciencia.
Víctor Boitano es un prisionero político, lo castigan con la cárcel por sus ideas y por las denuncias que verbalmente y por escrito ha expresado contra el orteguismo político y militar. Se trata de una clara violación de derechos humanos y lo menos que se puede y debe hacer es exigir respeto al derecho de Víctor Boitano al debido proceso, y sobre todo que las autoridades judiciales y policiales garanticen su integridad física y su vida.
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