Día de los Difuntos
Aprovechando la foránea costumbre de Halloween, algunos empresarios del ocio lanzan sus ofertas. ¿A quién celebran, en realidad? En relación con Halloween o Noche de Brujas, oí decir a un sacerdote sabio: se trata de “culto a Satanás, bajo capa de diversión inocente”. Creo que ningún cristiano que se precie debería participar en esas celebraciones paganas del 31 de octubre y sí rezar por los difuntos y aprovechar la primera semana de noviembre para ganar la indulgencia plenaria en bien de algún alma del Purgatorio.
¿Existe el Día de los Muertos? No en la Iglesia católica, pues “para Dios todos viven”, como respondió Jesús a los saduceos. El Día de los Difuntos se hizo fiesta universal en la Iglesia con San Pío X (1911), quien concedió, para ese día, indulgencia plenaria en favor de los difuntos. Pueden ganarla los que, del 1 al 8 de noviembre, visiten el cementerio, comulguen y recen por las intenciones del papa, y se confiesen en el plazo de una semana.
Los católicos creemos en la resurrección de los cuerpos el último día. Sabemos que, entonces, Dios nos juzgará en un juicio universal, tras resucitar a unos para gloria y a otros para su perdición eterna por haberse apartado del camino del bien por el pecado y no haberse arrepentido. Me gusta, en este tiempo, meditar estas palabras del Evangelio: “Quien vive y cree en Mí, no morirá para siempre”.
Josea Romo
La feria del Gobierno
El gobierno sandinista ha instalado una feria de juegos mecánicos y mucha diversión en Plaza La Fe Juan Pablo II, cerca del malecón de Managua. Todos los días las rutas interurbanas cargan a su máxima capacidad las unidades para transportar a cientos de personas al lugar, entre otras las destartaladas 195 y 6 o la nueva unidad 109. Esto ha desencadenado la oportunidad perfecta de negocio para muchos vendedores ambulantes, porque estas actividades son perfectas para ganarse un dinerito, dicen. Una Navidad anticipada, es una estrategia perfecta a unos días de celebrarse las elecciones nacionales en el país.
El nombre “Daniel” está en boca de todos. Él ya no es un adolescente rebelde, un preso, un guerrillero, un revolucionario, un izquierdista, un comandante, un presidente, un opositor, un dictador. No. Es otra la apariencia. La idea de su esposa está más que clara, hacerlo un dios, un dios menor, pero igual: un dios. Creo sin miedo a equivocarme que así lo ven algunos de sus cercanos. Si viviéramos en la antigua Grecia, Daniel ya tuviera su estatua, sus días de ceremonias , sus sacrificios, su harén y además ya estuviera por terminarse la construcción de su templo hecho de mármol y columnas dóricas.
A veces me parece increíble cómo la población es tan fácil de convencer en cada invento de este Gobierno. Será que estamos tan faltos de diversión, será que tenemos tanta necesidad de pasarla bien. Gente de la más sencilla abarrotando cada día la plaza en busca de algo más que de pobreza, desempleo, enfermedad, desesperación, aunque el Gobierno niega todo esto.
A unos se les convence con dinero en las filas de las instituciones y de la Asamblea Nacional, a otros con puestos públicos sin elección, en cambio, los días antes de las votaciones para elegir un nuevo presidente, a otros se les convence con la “montaña rusa”, “la rueda de Chicago” y “los carros chocones”.
Byron Rostrán Argeñal
El miedo a las desgracias del pasado
Este domingo 6 de noviembre se abre un nuevo capítulo de la historia de Nicaragua. Otro seudo caudillo se quiere reelegir ilegalmente, dando un golpe de Estado a la Constitución. Esa vieja historia nunca ha tenido un final feliz y no podemos esperar que ahora sea diferente, viendo la actitud dictatorial, el comportamiento prepotente, la soberbia por el poder, la diligencia obsesiva, la manipulación feroz de los pobres con el poder del dinero, etc. , del que han hecho gala don Daniel Ortega y doña Rosario Murillo. Hay que persignarse, rezar, orar y meditar a la hora de ir a las urnas porque el error que cometamos ese día lo pagarán nuestros hijos o nuestros nietos, tarde o temprano tendrán que ir a la guerra para quitar a ese señor y su familia del asiento presidencial.
No podemos perder el miedo a esa perspectiva porque la historia ya es conocida y siempre termina en tragedia. No es el primer vivaracho que creyéndose la divina garza se quiere quedar en el poder para siempre. Los mismos sandinistas convertidos hoy en orteguistas no pueden garantizar que sus hijos o nietos no van a pagar el precio de su error, ya sea en la misma fila convirtiéndose, en el mejor de los casos, en lacayos y fieles servidores de la familia, aunque más seguramente en sapos, serviles o porristas aplaudidores y en el peor de los casos en asesinos y sicarios políticos. Pero muchos de ellos se pasarán a la fila de los que luchan contra la dictadura y se convertirán en héroes y mártires. Ese destino aciago ya lo hemos vivido, no se lo deseamos a nadie, mucho menos a nuestra descendencia, y por eso no podemos perder el miedo. Hay que ir a votar en contra del proyecto de dictadura familiar porque solo traerá desgracias y tragedias a nuestro país y a nuestras familias.
Eduardo Cáceres.
Seguridad social y reformas
Las posibles reformas a la Ley de Seguridad Social que últimamente se comentan y fraguan, vendrían a empeorar nuestra ya calamitosa situación económica porque dificultará más el derecho de cualquier trabajador para disfrutar de una pensión por vejez una vez que este se jubile.
Aumentar el techo de 750 cotizaciones a 1,500, y de 60 a 65 o más años de edad para optar a una pensión, es algo totalmente inhumano, antidemocrático y cruel. He aquí el porqué de tales aseveraciones: en 2011, la esperanza de vida en Nicaragua ronda los 70 años de edad, la tasa de desempleo ronda más del 7.8 por ciento (la más alta en CA), en estas doradas épocas conseguir un empleo formal digno y justo es casi como sacarse la lotería, muchos jóvenes profesionales recién graduados pasan años sin conseguir un empleo formal hasta casi los 30 o más años de edad lo que significa que esta persona tendría que trabajar 30 años para completar las 1,500 cotizaciones (si es que trabaja continuamente), y esperar a cumplir los 65 años para optar a una pensión por vejez (si logra cumplirlos), entre muchas otras razones.
La Constitución Política de Nicaragua establece en su Arto. 57, que los “nicaragüenses tienen derecho al trabajo acorde con su naturaleza humana” y el Arto. 61 establece que “el Estado garantiza a los nicaragüenses el Derecho a la Seguridad Social para su protección integral frente a las contingencias sociales de la vida y el trabajo, en la forma y condiciones que determine la ley”, pero ¿podrá esta Reforma a la Seguridad Social hacer valer tales Derechos indispensables para la vida, el desarrollo social y la economía de nosotros los nicaragüenses? Realmente no lo creo.
El Estado debe evaluar muy perspicazmente las consecuencias sociales, económicas y políticas que implicaría una reforma al Seguro Social porque dejaría literalmente a más trabajadores sin su sagrado derecho a una pensión por vejez que dicho sea de paso actualmente no es proporcional (se paga al Estado más dinero del que se recibe). En fin, se tiene que convocar a todos los sectores involucrados para discutir tan sensible tema.
Leónidas Tapia