Quienes poblamos Nicaragua, hemos asistido a este siglo para sobrevivir, por la voluntad divina, a otro mandato de Daniel Ortega, para ser testigos de la manipulación irreverente que hace el gobierno sandinista de lo sacro y lo divino, de lo santo y celestial, al mezclarlo de manera vulgar con el bajo y sucio mundo político que ellos tanto se esfuerzan en practicar. Como sabemos, el fin de estas blasfemias es tratar de convencer a las mayorías de su conversión al cristianismo, y así prefabricarnos la idea de que ellos ahora arropan un nuevo modelo izquierdistoide.
Con su voz aceitosa y fingida, la Primera Dama nos da a entender que: “Dios es nuestro guía y Daniel su profeta”. Decir que la señora Rosario escribe estos monólogos con la mayor sinceridad del mundo sería, además de una respetable estupidez, una mentira que oscurecería cualquier otra que se hayan dicho.
Imagino que el dios al que ellos apelan no es el Dios Bíblico, sino uno que se escribe con “d” minúscula, ya que la naturaleza de este va en consonancia con el actuar orteguista. El Dios de 2da Samuel 22:2 “es libertador”. Siendo así, es imposible que Jehovah esté guiando a su “profeta” a someternos a un sistema injusto que solo es bueno ante su perspectiva neo-burguesa.
El Dios del Salmo 146:7 “hace justicia ” Y si el significado de esta palabra, “es dar a cada quien lo que se merece…” ¿por qué el FSLN se robó descaradamente más de 40 ayuntamientos —en contubernio con Arnoldo Corleone del PLC— en el 2008?
Las prácticas de Ortega hacen que la izquierda radical de Nicaragua sea la más nefasta de América Latina. El fraude electoral que marcha con total descaro, supera por mucho en malignidad a sus homólogos de la región, por poner un ejemplo, Chávez es tapudo pero hasta ahora no se ha robado ninguna contienda electoral. La evidente retención de cédulas cobardemente perpetrada en contra del electorado demócrata: ¿qué es si no otro acto de suprema injusticia?
También imagino que, “el profeta” al que ella alude es un “falso profeta” pues las prácticas danielistas distan mucho de aquellas que caracterizaron a los enviados de Dios. Curiosamente Jesús predijo el advenimiento de estos falsos profetas en Mateo 24 versículos 4, 5, 24 diciendo: “Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas”.
Así, el “profeta Ortega” me recuerda que en el año 434 d. C. apareció Moisés Cretense, diciendo ser la encarnación del Moisés bíblico y que fue suscitado por Dios para liberar a los judíos de Creta. El falso Moisés instó a sus seguidores a que lo acompañaran a lanzarse al mar. Muchos murieron ahogados y quienes sobrevivieron no vieron más al falso profeta.
El cardenal Miguel Purificación, que demanda tanta veneración para sí que no ha dejado lugares especiales para Dios, como capellán del Gobierno debiera estar más pendiente de la salud espiritual del matrimonio presidencial y advertirles que los santos, desde el comienzo del cristianismo, han condenado tales blasfemias.
Según San Ignacio de Antioquia, “todo aquel que por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y quienes le escuchan”. Al referirse a ello Jesucristo sentencia: ¡Apartaos de mí malditos! Mateo 25:41
Pero en Nicaragua, donde son tan vastos los gustos, tan dispares las inteligencias y tan impredecible los ánimos, Murillo, milagrosamente ha encontrado una María Fernanda Flores de Alemán, que admirándole mucho, ahora, hasta le imita. El autor es editor de la revista.
Las prácticas de Ortega hacen que la izquierda de Nicaragua sea la más nefasta de América Latina.
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