Había estado en el lugar escasos minutos antes cuando mi entonces colega Iván Olivares, periodista del Semanario Confidencial, fue acorralado y obligado a replegarse tras recibir un bayonetazo a la altura del abdomen, cuando se disponía a dar cobertura a una marcha contra el fraude electoral.
Las imágenes captadas por la televisión y transmitidas en cámara lenta, reflejan el grado visceral de la violencia que sobrevino a la elección de autoridades municipales del 2008: Olivares camina de espaldas enfrentando solo con su rostro a los agresores. Se voltea y recibe un cinchonazo en el hombro, esquiva el golpe cuando otro atacante le arremete con la bayoneta.
Aunque se identificó a adolescentes y jóvenes como protagonistas de esta y otras agresiones, ¿quiénes fueron los autores intelectuales de estos hechos? Activistas de los distintos partidos políticos reclutaron en los barrios más calientes de la capital a estos grupos juveniles para armarlos con morteros, machetes y otras armas hechizas y lanzarlos a las calles a dominar al “enemigo”. A cambio de camisetas, sándwiches, un estipendio de 150 córdobas, más lo que obtuvieran de ganancia extra al cargar con las pertenencias de sus víctimas.
¡Que no se repita!
En un intento por frenar la violencia, la Fundación Nicaragua Nuestra (FNN) en alianza con el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y el Programa Emprendedores Juveniles del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), lanzó a inicio de este año bajo el auspicio de la Unión Europea, el proyecto Los Adolescentes y Jóvenes en Riesgo ¡Valemos! Somos Ciudadanos También, que promueve la firma de un Compromiso Ético de No Violencia Electoral, de los partidos políticos participantes en estas elecciones nacionales; que tiene como punto de partida la NO UTILIZACIÓN NI MANIPULACIÓN de este sector de la población como fuerzas de choque durante el proceso electoral.
Por lo pronto tres partidos políticos aligeraron el paso para rubricar el “Compromiso”: PLC, Alianza PLI y Apre. ALN condicionó su firma al hecho de que primero lo haga el partido en el gobierno —el FSLN—, cuya única respuesta a esta iniciativa hasta el momento ha sido el silencio. Para las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en los territorios, y que en el 2008 vieron tirados al trasto años y años de trabajo por la reinserción social de estos jóvenes y adolescentes ex pandilleros, la firma del Compromiso por la No Violencia amerita más que un acto simbólico: la firme convicción de que tanto candidatos, bases, simpatizantes y sus grupos juveniles apuesten por un ambiente electoral pacífico.
Pese a las buenas intenciones, las cosas parecen no caminar del todo bien. En dos entregas de monitoreo que realiza la FNN e IEEPP, se evidencia una escalada de violencia, en la que se pasó de las marchas sin ningún incidente a enfrentamientos con piedras, agresiones físicas, y el uso de armas de fuego. Ánimos que podrían caldearse a medida que se acerca el 6 de noviembre. El mensaje de una cultura de paz, tolerancia y debate de las ideas, ha calado en los jóvenes expandilleros: “Si vuelven a llegar los partidos ahorita, no iría”, dice resuelto uno de los participantes en los talleres de capacitación de la FNN. Son conscientes de que nadie gana con la violencia. Cuánto más deberían estarlo los partidos políticos que se disputan en estas elecciones nacionales la conducción política, económica y social del país. La autora es Oficial de Incidencia IEEPP
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