Premio Nobel a la primavera árabe

El Premio Nobel de la Paz de este año, que será dado a conocer el viernes de la presente semana, podría ser otorgado a la denominada “primavera árabe”, o sea el movimiento popular que ha derrocado a las crueles dictaduras de Túnez, Egipto y Libia, que lucha heroicamente contra las tiranías sanguinarias de Siria y Yemen y tiene en jaque a los demás regímenes autocráticos del mundo arábigo.

Se conoce que este año los candidatos al Premio Nobel de la Paz alcanzan la cifra sin precedente de 241, de los cuales 188 son personas individuales y 53 organizaciones y movimientos sociales. Entre los aspirantes más conocidos figuran Daniel Daremboin, músico clásico argentino de origen judío, nacionalizado en Israel y España y ciudadano de Palestina, nominado por sus extraordinarios esfuerzos a favor del entendimiento y la paz entre palestinos e israelíes; la médica de Afganistán, Sima Samar, por su lucha en defensa de los derechos humanos; el disidente democrático cubano Oswaldo Payá; el movimiento defensor de los derechos humanos en Rusia, Memorial, y su líder Svetlana Gannuschkina; así como el sitio en internet WikiLeaks y su creador Julian Asange, que ha revelado masivamente parte de la correspondencia diplomática secreta de Estados Unidos de Norteamérica.

La lucha por la libertad en cualquier lugar del mundo merece reconocimiento universal, sobre todo cuando adquiere dimensiones extraordinarias. Por eso ha sido recompensada en varias ocasiones con el Premio Nobel de la Paz, el cual, más allá de su gratificación monetaria de más o menos millón y medio de dólares, tiene una invalorable significación política y moral. Para no ir muy lejos, el año pasado le fue otorgado al disidente democrático de China, Liu Xaobo, quien está preso y condenado a 11 años de cárcel por demandar reformas constitucionales para abrir el camino a la democracia en su país, lo cual es tipificado por el régimen comunista chino como “delito de incitar a la subversión contra el Estado”.

En realidad, la lucha por la libertad no debería ameritar más premio que la satisfacción individual y el orgullo nacional de quienes quieren ser libres y autogobernarse democráticamente. Sin embargo, para alcanzar la libertad casi siempre hay que luchar contra gobernantes criminales que ahogan en sangre las justas y legítimas aspiraciones de los pueblos. Así ha ocurrido en Nicaragua con las dictaduras somocista sandinista y lo mismo está ocurriendo actualmente en Siria, Yemen y otros países, tanto árabes como de distintas partes del mundo.

De manera que el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2011 al movimiento árabe de liberación democrática, o a cualesquiera organismos e individuos que luchan en sus respectivos países por la libertad y la dignidad humana, es una gratificante solidaridad y significa también, de hecho, un llamado a la justa rebeldía de las personas y los pueblos contra la dictadura y la opresión.

COMENTARIOS

  1. ORTEGA FOR EVER
    Hace 15 años

    No me explico porqué Ortega no está en la lista. El ha impulsado valientemente los derechos humanos del ciudadano nicaragüense ante el despotismo opresivo de las llamadas Leyes Constitucionales. Si los suecos no le dan el Premio Nobel de Inconstitucionalidad, nosotros se lo vamos a dar votando por él el 6 de Noviembre. Ah! y El San Juan es nuestro! Abajo los ticos! Dirección Nacional Ordene!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí