La entrada de los niños a la iglesia genera una atmósfera mucho más fresca y alegre. Antigua, pero aún vigente, es la tradición que la novia entre a la iglesia acompañada por los miembros más pequeños de su familia para que formen parte del cortejo.
Ellos llevan la cola del vestido de la novia, los anillos, las arras y ponen ese toque tierno a la ceremonia cuando desfilan con pétalos de rosas.
VAPOROSOS Y ROMÁNTICOS
La diseñadora Damaris Núñez afirma que para vestir a las jardineritas se mantienen los clásicos vestidos vaporosos y románticos. “Pueden llevar diseños con mangas empopadas o cuellos redondos de muñeca, pero si la temporada es más calurosa, una buena opción es ponerle tirantes. En cuanto al talle, pueden llevarlo a la cintura o que sea talle imperio”.

Según Núñez, lo que se ha renovado es el largo de las faldas que, aunque siempre son vaporosas, puede variar de llevarlo al pie, a la mitad de la pierna, o bien sobre la rodilla.
Otra característica que puede incluir el vestido es un detalle que lo realce, como cintas, lazos o flores. “Ese rasgo delicado se unifica con la novia o con los arreglos florales. Se tiene que elegir un color que dé unidad a la boda y que sobresalga”, aconseja Núñez.
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