En el siglo XV, las ligas eran usadas para sujetar las medias que en aquel entonces eran de algodón, colocándose arriba o debajo de la rodilla. Al surgir las medias de seda, se volvieron más comerciales y de ser simplemente forradas, poco a poco se hicieron más bonitas hasta convertirse en un detalle sexy y femenino.
De acuerdo con Karla Argüello de Paguaga, la liga es un accesorio muy especial que aparte de simbolizar buena suerte y abundancia, debe coincidir con el diseño del vestido. Las de encaje ancho, por ejemplo, son modelos románticos y más clásicos, pero si deseas algo más original y juvenil, usa las de tiras bordadas con organza, encajes y hasta con un listón de seda o raso para darle un fino toque.
En cuanto a colores, las que más se escogen por tradición son el amarillo y el azul. “La tradición es que el novio, de una manera muy delicada, le quite la liga que lleva la novia en la pierna, para luego tirarla entre los invitados masculinos que aún están solteros. Se cree que quien la atrape será el próximo en contraer matrimonio”, afirma Argüello.
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