Para reducir la pobreza los países de América Latina y el Caribe enfrentan un desafío importante: asegurar que todas las personas tengan una identidad registrada y que cuenten con un documento de identidad seguro.
La base de cualquier documento de identidad es el certificado de nacimiento y sin ello las consecuencias son devastadoras para cualquiera. Sin un certificado de nacimiento, el acceso a los servicios de salud y educación se tornan difíciles. Sin educación, el acceso al mercado de trabajo formal se dificulta, así como el acceso al crédito formal, los servicios bancarios y los derechos de propiedad. Una persona sin identidad es virtualmente condenada a una vida en las sombras de la sociedad.
Además existe una correlación entre la buena gobernanza y las estadísticas vitales precisas, fundada en el aporte de una entidad de inscripción civil, como base para las políticas y programas públicos. Los abusos del sistema tienen costos altos para un país, por ejemplo familias que continúan recibiendo pensiones después del fallecimiento del titular o personas que perciben los mismos beneficios más de una vez. Es por esto que, desde 2009 en Perú se exige a las personas la presentación de una cédula de identidad emitida por el gobierno para continuar recibiendo sus prestaciones y, gracias a esto, se ha logrado un ahorro de US$$380 millones. Una medida de esta índole puede mejorar la eficiencia de un gobierno al aumentar su capacidad de planificación y distribución de los recursos públicos.
Con el fin de garantizar la seguridad a nivel mundial la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), un organismo especializado de la ONU, le ha recomendado a los países la emisión de documentos de viaje compatibles con lectores electrónicos. Esto y la mayor atención al derecho a la identidad como pilar para el goce de los demás derechos sociales y cívicos, ha determinado un notable incremento registros de nacimientos durante la década pasada. Hoy, casi el 90 por ciento de los niños menores de cinco años en América Latina y el Caribe tiene su certificado de nacimiento.
El 21 y 22 de septiembre BID, UNICEF, OEA, Plan Internacional y el Tribunal Electoral de Panamá organizan en Ciudad de Panamá una conferencia regional sobre el derecho a la identidad y registro universal de nacimiento, temas íntimamente vinculados con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la promoción de la inclusión y la reducción de la pobreza. La inscripción de todos los ciudadanos es necesaria para configurar estadísticas sociales creíbles y las buenas estadísticas significan mejores programas de lucha contra la pobreza. Los registros civiles deben contar con la capacidad adecuada para hacer frente a esta exigencia.
Estamos a cuatro años de 2015 y cada año en la región nacen casi 1.3 millón de criaturas que carecen de documentos de identidad oficiales. Hay 6.5 millones de niños sin certificado de nacimiento, cifra igual a las poblaciones de Uruguay y Panamá combinadas.
A pesar de los avances tecnológicos, aún existen en nuestros países la necesidad de continuar creando mayor conciencia acerca de la necesidad de poseer una identidad verificable. Un documento de identidad ayudará a que millones de personas tengan una posibilidad de dejar atrás la pobreza. La autora es la Especialista Senior en Registros, del Sector de Capacidad Institucional y Finanzas del BID.
Para reducir la pobreza los países de América Latina y el Caribe enfrentan un desafío importante: asegurar que todas las personas tengan una identidad registrada y que cuenten con un documento de identidad seguro.
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