Mentir no deja nada

Los seres humanos nacemos con alma limpia, inocente, disfrutamos la vida en la niñez. El alma limpia mantiene al niño(a) alejado(a) de sentimientos de culpa y de todo tipo de enfermedad del alma y del cuerpo, derivadas del estrés que genera la culpabilidad. En la medida que el tiempo transcurre, que, unos más que otros, nos vamos contaminando con antivalores, que con el tiempo nos impiden el disfrute de la vida diaria, limitan nuestras capacidades de ser edificadores de vida y, por el contrario, nos convierten en destructores de nuestras propias vidas, relaciones de pareja y de nuestra familia.

Raúl y Velia Obregón

Los seres humanos nacemos con alma limpia, inocente, disfrutamos la vida en la niñez. El alma limpia mantiene al niño(a) alejado(a) de sentimientos de culpa y de todo tipo de enfermedad del alma y del cuerpo, derivadas del estrés que genera la culpabilidad. En la medida que el tiempo transcurre, que, unos más que otros, nos vamos contaminando con antivalores, que con el tiempo nos impiden el disfrute de la vida diaria, limitan nuestras capacidades de ser edificadores de vida y, por el contrario, nos convierten en destructores de nuestras propias vidas, relaciones de pareja y de nuestra familia.

Un antivalor, que a nuestro juicio, es un cáncer maligno de las relaciones, es la mentira. Algunos, desde pequeños nos iniciamos en la práctica de la mentira. Comenzamos mintiendo e inventando situaciones, para lograr lo que queremos, a veces para tratar de ocultar una mala calificación en la escuela o para justificar un castigo; en la medida que crecemos, subimos la parada, y mentimos para obtener un permiso de salida que nos ha sido negado, o hacerse el dormido en espera que se duerman los adultos para escapar de casa.

Lo que queremos resaltar es que llegamos a adultos con una compañera inseparable, la mentira, nos acostumbramos a mentir. Algunos hasta han inventado matices para la mentira, hablan de “mentira piadosa”, “mentirita”, etc… Pero lo real es que mentira es mentira.

La mentira conduce a la desconfianza, a la falta de credibilidad, a restar seriedad a todo lo que la persona mentirosa dice y argumenta.

Hoy queremos invitarles a realizar un viaje a su ser interior, a aplicarse el “mentirómetro” y disponerse a practicar la verdad, independiente de las consecuencias que ello pueda acarrear.

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COMENTARIOS

  1. la Reina del Box
    Hace 15 años

    Pobresitos los hombres Nicas, ya que a ellos les queda bien este articulo
    que la mayoria de ellos son mintirosos,que hasta dicen cuanado
    quieren sal en un comedor: ME TRAE LA QUE ME ACOMPANA!

    Si enrealidad la que los acompana es la MENTIRA.

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