Recordando a Pinochet
En septiembre del año 1973, el día once para ser preciso, el general Augusto Pinochet Ugarte se vio frente a la imperiosa necesidad de dar un golpe de estado al presidente constitucional de la República de Chile, Salvador Allende. Pinochet no buscaba el afán de lucro o el poder con el ánimo de perpetuarse en el mismo, tal a como lo ha hecho el tirano dictador de la isla-cárcel, Fidel Castro. Los propagandistas de la izquierda, han demonizado al general Pinochet mientras por otro lado, alaban los 50 años de férrea dictadura comunista del señor Castro.
A Pinochet se le achacan más de 3,000 muertos y desaparecidos durante la guerra, siendo más de la mitad miembros del ejército chileno, que se enfrentaron a una legión de agentes de marxista comunistas, que invadían Chile para implementar el comunismo en aquella nación. La verdad histórica del caso de Chile refleja que los militares golpistas, del año 1973, actuaron empujados por el clamor del pueblo que atravesaba un caos económico sin precedentes: desde su elección como presidente de Chile en 1970, Allende ilícitamente inició un proceso de convertir a su país en una economía marxista. Todo esto conllevó confiscaciones, destrucción del valor de la economía de mercado, hiperinflación y por consecuencias racionamiento de alimentos a la población.
En este contexto se da el golpe de Estado y asume el gobierno de las fuerzas armadas y el orden liderado por el valiente Pinochet, a quien no le tembló la mano para enfrentarse a la caterva de criminales comunistas que copaban su país. Sacó de las garras del comunismo a su país convirtiéndolo en la mejor economía de América Latina, con las reformas económicas liberales, con la gestión de los economistas conocidos como los Chicago Boys. Cuando le tocó dejar el poder en 1990, al perderlo en las urnas, Pinochet lo entregó pacíficamente.
Chéster Membreño Palacios
Interrogantes sobre la muerte de Pupiro
Rendir un informe significa detallar de manera exhaustiva, desde su comienzo hasta el final, de lo ocurrido en un suceso, dejando totalmente esclarecido todo lo que aconteció en el hecho. La Policía Nacional, con 32 años de experiencia y después de haber alcanzado un alto grado de profesionalización, nos ha sorprendido con su informe sobre el asesinato del padre Marlon Pupiro. Digo sorprendido, porque el referido informe muestra debilidades, incoherencias y contradicciones. En vez de aclarar el hecho, más bien ha dado lugar a que se formulen más preguntas y porque no ha producido satisfacción a la población en general y de manera específica a la ciudadanía del municipio de La Concepción.
:¿Quién es el personaje que hizo la llamada telefónica siniestra al padre Pupiro, la madrugada del pasado sábado 20 de agosto? ¿Qué contenía esa llamada? ¿Estaba solo el padre Pupiro en el restaurante La Borgoña? ¿Qué estaba consumiendo? El mesero Yasker Blandón, quien lo atiende, le coloca en su bebida dos pastillas de un potente somnífero conocido como “Dormicún” (la fiscal del caso informa de una pastilla). El padre Pupiro siente somnolencia y el mesero lo lleva cargado a su camioneta. ¿Nadie vio nada inusual? ¿Qué dice el encargado de turno del restaurante esa madrugada? ¿Sabía su dueño de la calidad moral de ese mesero? (La fiscal dice en su acusación que el padre Pupiro al sentirse somnoliento se fue a acostar a su camioneta). Posteriormente y dentro de la camioneta, Blandón golpea al sacerdote con una llave pesada de plomería, conocida como “crescent” (el dictamen forense señala que fue herido en la oreja, cara y barbilla con un arma corto-punzante) y luego le causa la muerte por asfixia mecánica. El mesero Blandón inicia un periplo y de aquí en adelante el informe policial es profuso en detalles, hasta que abandona al cadáver del padre en un predio vacío, ubicado en el kilómetro 16 de la carretera vieja a León.
Hay más detalles, pero por respeto al espacio concluyo que la policía debe continuar su investigación hasta dejar esclarecido el verdadero móvil del asesinato del padre Pupiro, ya que el mencionado informe no convence de que ocurrió por un simple robo. Hacen falta hilos en el tejido de este trágico suceso la verdad tiene que salir a luz, pase lo que pase cueste lo que cueste.
Miguel Altamirano
Atropellos en Aduana
Recientemente llegué a Managua procedente de San José. Traía una sola valija. Cuando pasó mi equipaje por los rayos x, me dijo el funcionario de Aduana que tenían que revisar mi equipaje. Muchos pasajeros esperaban impacientes que le revisaran sus maletas. El funcionario me dijo que él mismo haría la revisión. Cuando abrí la maleta me comunicó, que debido a que traía un par de repuestos (buchines y empaques de un motor viejo Lister Peter de 1870), tenía que “declarar la mercancía” y pagar el 25 por ciento de lo que me habían costado los repuestos. Le dije que eso era injusto dado que no fue un gasto mayor a los 200 dólares y que tuve que irlos a buscar a otro país, porque en Nicaragua no existen y agoté todos los establecimientos comerciales formales. Pensemos en lo que eso me costó: un boleto aéreo, estadía, alimentación, transporte y para colmo en el aeropuerto me quieren obligar a pagar el 25 por ciento, ¡ridículo! ¿Cuántos millones de córdobas Aduana deja de percibir por los contrabandos? Yo no soy ni comerciante, ni buhonera, ni suelo comprar repuestos en el mercado negro, donde no hay garantía. El “súper funcionario” no dio paso atrás y de nada sirvieron mis explicaciones, me puso entre la espada y la pared: o paga o le mancho su pasaporte, a lo cual le respondí: mánchelo pero no le doy ni un centavo, cuando es un acto fuera de la Ley. Tengo que agregar también, que le entregué la factura de mi compra.
Relato este triste hecho, porque quiero alertar a los que viajan constantemente y que sepan que sufrirán este tipo de atropello. Hago un llamado de atención a Aduana Aérea para que instruyan adecuadamente a sus funcionarios que laboran en el aeropuerto y sepan aplicar la Ley, cuando corresponde.
Claudia Valle
Oposición Incapaz
Las elecciones del próximo 6 de noviembre carecen de legitimidad con un CSE de facto, desprestigiado, sin ninguna credibilidad, con la candidatura de Daniel Ortega, doblemente inconstitucional: 1) La violación al Arto. 147 de la constitución de la República, 2) El no haber renunciado al cargo que desempeña con el tiempo que señala la ley. Un CSE que no ha acreditado a los organismos de observación nacional Ética y Transparencia e Ipade, y con respecto a la observación internacional, vendrán como acompañantes,.
Por eso emitieron el reglamento electoral, hasta el 16 de agosto de este año, con la figura de acompañamiento que no ha existido en los procesos electorales en ninguna parte del mundo, para anular la observación, convirtiéndolos en acompañantes manipulados. Los organismos de observación internacional independientes y con prestigio, no creo que acepten las condiciones del CSE. Los que no faltarán son los observadores afines al Alba. Pero en un alarde de prepotencia, el ilegal candidato Ortega anula el CSE y declara que los observadores pueden movilizarse donde quieran y no serán expulsados del país.
Todas estas anomalías, demuestran lo viciado de este proceso electoral, pero lo más lamentable es que no hubo voluntad política para unificar la oposición, ni siquiera pudieron reclamar por todos los medios a su alcance la sustitución del actual CSE de facto, ni siquiera se han podido poner de acuerdo, para que los representantes de los tres partidos, que se suponen de oposición se unan en las mesas receptoras de votos, para defender el voto. Esto significa una oposición incapaz.
Luis Solórzano. Granada.
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