El domingo 11 de septiembre en la hermana República de Guatemala, 7.3 millones de ciudadanos están citados a las urnas para elegir un nuevo presidente, vicepresidente, 158 diputados al Congreso, 20 al Parlacen y 333 corporaciones municipales para el período 2012-2016. Según la Constitución este será electo por el pueblo para un período improrrogable de cuatro años. Si ninguno de los aspirantes obtiene la mayoría absoluta se procederá a segunda elección dentro de un plazo no mayor de sesenta ni menor de cuarenta y cinco días, entre los candidatos con mayor votación. Aparentemente, todas las investigaciones apuntan a que el general retirado Otto Pérez Molina, candidato del Partido Patriótico (PP) será favorecido de no suceder nada imprevisto, pero no le alcanzará para sumar la mitad más uno de los votos. Pérez Molina fue vencido anteriormente por el actual presidente Álvaro Colom, de la social demócrata Unidad Nacional de la Esperanza, que en estas elecciones, por decisión del poder judicial, no pudo inscribir a su candidata y exesposa Sandra Torres, quien se divorció, en un intento por esquivar los obstáculos constitucionales para postularse.
La encuesta Vox Latina para Siglo 21. Entre 1,200 votantes, con un nivel de confianza del 95 por ciento y un margen de error de 3.8 por ciento, el opositor Pérez Molina, mantiene una sólida ventaja con el 44.8 por ciento seguido del empresario Manuel Baldizón, candidato de Libertad Democrática Renovada (Líder), con el 22.5 por ciento. Según la investigación Baldizón es el más beneficiado con la salida de Torres. El académico Eduardo Suger, del partido Compromiso, Renovación y Orden (Creo) tiene el 18.4, el empresario Mario Estrada, del partido Unión del Cambio Nacional (UCN), con 5.3, el pastor evangélico Harold Caballeros, de la coalición Visión con Valores y Encuentro por Guatemala (Viva-EG), con 3.9 y Patricia de Arzú, del Partido Unionista (PU), con 2.4. Otros aspirantes como Juan Gutiérrez, del Partido de Avanzada Nacional (PAN), y Rigoberta Menchú, del Frente Amplio de Izquierda, tienen el 1.3 y 1.1 por ciento, respectivamente. Mientras que Adela Camacho, de Acción de Desarrollo Nacional (ADN), y Alejandro Giammattei, del Centro de Acción Social (CASA), logran 0.2 y 0.1. Otros datos sugestivos de la encuesta puntean que Pérez Molina es el mejor candidato para combatir la delincuencia, transformar la educación, salud, economía y el empleo; Menchú para corregir la situación de los indígenas y Baldizón para socorrer a los mas necesitados.
En el Congreso de la República, al menos el 80 por ciento, o sea 127 de los 158 diputados, anhelan volver a reelegirse. La alcaldía de Ciudad Guatemala, una metrópoli dividida en 25 zonas, el expresidente, Álvaro Arzú Irigoyen (1996-2000), capitanea las preferencias de los electores para continuar en el cargo. Según la empresa Prodatos, Arzú, del Partido Unionista (PU) tiene el 38.0 por ciento; Sinibaldi, (PP) y González, (Creo) 22.7 por ciento, acaparando el 87.3 por ciento, de los consultados.
Ha sido una campaña intensa, con altibajos y costosa. El Tribunal Supremo Electoral ha puesto un techo para gastos de 48 millones de quetzales (6 millones de dólares). La democracia se perpetuó en Guatemala el 14 de enero de 1986, cuando asumió la Presidencia, con una nueva Constitución, el socialcristiano Vinicio Cerezo, convirtiéndose en el primer presidente civil después de veinte años y se ha mantenido hasta la fecha. Los guatemaltecos con orgullo, volverán a entonar las notas de su himno nacional: ¡Ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real! y en sus alas levante hasta el cielo, Guatemala, tu nombre inmortal.
El autor es comentarista internacional
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