Por Cables Combinados
400 mil fue el número de personas que salieron a las calles en 1982 en protesta por las masacres de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en el Líbano.
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La protesta por la carestía de la vida y las crecientes desigualdades económicas en Israel movilizaron la noche del sábado a casi medio millón de personas en las ciudades más importantes de ese país.
“El pueblo demanda justicia social” fue el himno coreado por la multitud, sobre la que sobresalían algunas banderas israelíes o pancartas con lemas como “la respuesta a la privatización es la revolución” y hasta un becerro de oro, como alusión bíblica.
La mayor participación se registró en Tel Aviv, donde uno de los principales líderes de la marcha, el presidente del Sindicato Nacional de Estudiantes, Itzik Shmueli, dijo que no pararán hasta que el primer ministro Benjamín Netanyahu les de “soluciones reales”.
“Estamos para quedarnos”, agregó Shmueli, para quien “el camino hacia la victoria no será fácil”, pero quiere “una mejor sociedad israelí” basada en el “equilibrio entre la economía de libre mercado y la economía humana”.
La llamada “marcha del millón” era el reto de los “indignados” de Israel para lograr la manifestación más numerosa de la historia del país, siete semanas después que una joven desató el movimiento porque perdió su casa de alquiler. En Israel el costo de arriendo ha aumentado el 34 por ciento en los últimos cinco años.
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