Los disparos contra el periodista

Efectivos de la Policía Nacional encargados de la seguridad del presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, dispararon el lunes de esta semana contra las llantas del vehículo en el cual se movilizaba el jefe de redacción de LA PRENSA, Eduardo Enríquez, y luego lo encarcelaron en el Distrito 5 de Managua. Los disparos de los policías no fueron contra la humanidad del periodista, pero de igual manera la agresión lo colocó en un grave estado de peligro y en todo caso ha sido un abuso de fuerza policial, el cual debería ser castigado por la autoridad superior correspondiente de la Policía Nacional, de acuerdo con su misma Ley y Reglamento. Pero el jefe de Policía de Managua, Róger Ramírez Guzmán, más bien justificó la agresión a Eduardo Enríquez, acusándolo de que fue este quien puso en peligro la vida de los policías. O sea que según el alto mando policial el agresor fue el periodista desarmado e indefenso, no los policías que dispararon contra su vehículo.

El incidente se produjo porque Enríquez protestó por el abuso que a su juicio cometieron los policías escoltas de Roberto Rivas Reyes, al invadir bruscamente el carril de la avenida por donde conducía su vehículo. Pero el periodista y cualquier otro ciudadano tienen derecho a protestar por ese tipo de abusos, que cometen con frecuencia los guardias de seguridad personal de funcionarios públicos como el presidente del CSE, quienes hacen alarde de su poder con las caravanas de seguridad que son pagadas con dinero del pueblo. “Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección”, reza el artículo 27 de la Constitución, y agrega que no habrá discriminación por ningún motivo. Además, la Constitución garantiza en su artículo 31 el derecho de todos los nicaragüenses a circular libremente por cualquier parte del país. De manera que igual derecho tienen el magistrado electoral de facto Roberto Rivas Reyes y el ciudadano periodista Eduardo Enríquez, de circular libremente por donde quieran, aunque este ande solo y el mencionado empleado público camine acompañado por guardianes uniformados y armados hasta los dientes.

Sin duda que velar por la seguridad personal de los altos funcionarios públicos es una de las funciones de la institución policial. En el artículo 47 del Reglamento de la Policía Nacional, se establece que “para la protección de los presidentes del poder legislativo, judicial y electoral, se aplican las medidas siguientes: a) Servicio de escoltas a pie y en vehículo; b) Protección a sus actividades públicas en coordinación con las delegaciones de Policía Departamental o Distrital. C) Búsqueda de Información en contra de la actividad y del protegido”.

Pero en dicho Reglamento y en ninguna otra norma se dice que los policías de la seguridad personal de los funcionarios, para cumplir su trabajo deben atropellar a los ciudadanos que ejercen su derecho constitucional y humano de circular por cualquier parte del territorio nacional. Y mucho menos que se les autorice a disparar sus armas de fuego contra alguien que circula por las mismas vías donde se desplazan las caravanas de los altos funcionarios públicos. Por el contrario, la ley establece que los policías solo deben disparar en casos de grave peligro para terceras personas y para ellos mismos.

El artículo 192 del Reglamento de la Policía Nacional advierte al respecto que “el uso de armas de fuego es un recurso extremo. El policía debe agotar previamente todos los recursos posibles para aprehender, controlar o detener al presunto ciudadano que ha violado la ley”. Y se especifica en el siguiente artículo del reglamento policial, que el policía solo podrá hacer uso de armas de fuego para defender la vida e integridad personal de terceras personas, para defender su propia vida e integridad personal, cuando sea en contra de una persona en fuga y se tenga pleno conocimiento de que el sujeto está armado y si su huida crea un peligro inmediato para la autoridad y la comunidad. Inclusive, el artículo 195 del Reglamento de la Policía prohíbe hacer disparos de advertencia, o sea al aire, y si no hay más remedio que hacerlo solo se podrán hacer dos disparos, previa adopción de todas las medidas de seguridad que sean necesarias.

Los disparos contra el vehículo del periodista Eduardo Enríquez han hecho recordar el trágico caso de Jean Paul Genie, el adolescente que en octubre de 1990 fue asesinado a tiros por militares escoltas del entonces jefe del Ejército Sandinista y miembro de la Dirección Nacional del FSLN, general Humberto Ortega Saavedra, solo porque los aventajó con su auto. Aquel cobarde asesinato enlutó a toda la sociedad, pero como tantos otros crímenes atroces quedó en la impunidad con la que se acostumbra ejercer el poder político en Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. jose
    Hace 15 años

    Que paso y mis comentarios, publiquenlos, donde esta la libertad de expresión?

  2. carlos
    Hace 15 años

    Es simple al cse y a cualquier otra institucion hay que hacerle la lista de delitos para despues de las elecciones mandarlos donde deben estar (presos)y el estado sandinista (de cosas)debe irse preparando para eso para una demanda en su contra.Que Dios bendiga a Nicaragua.

  3. Julio
    Hace 15 años

    Estimado editorialista, es increible la forma burda en que manipula los hechos. Hasta donde yo se en cualquier parte del mundo no se puede rebasar una caravana oficial y los vehiculos que vienen en sentido contrario deben orillarse. Esto con el objetivo de garantizar la seguridad del sujeto que va siendo resguardado.
    El caso de Jean Paul, considero que el culpable fue quien le permitio conducir un vehiculo siendo un menor de edad. Y para su editor, actuo con pleno conocimiento de sus actos.

  4. rigoberto
    Hace 15 años

    Malparidos guardis,se creen la mama de tarzan,cuando el pueblo se encachimbe saldran en desbandada.

  5. ortega es odio e ilegalidades
    Hace 15 años

    Una lastima que un pais tan lindo con una gente tan alegre y amistosa cada vez que gobierna ORTEGA sus autoridades se vuelven odiosos, salvajes,prepotentes,ilegales…pobre nicaragua con gobiernos ilegales,llenos de odio..demagogos e irrespetuosos de sus ciudadanos y sus derechos humanos y civiles.

  6. Danto Martinez
    Hace 15 años

    Cierto, fatal lo de las balas, pero en cualquier democracia del mundo el Sr. Enriquez estuviera detenido por su conduccion en estado de hebriedad, o acaso no han visto a algunos artitas en los Angeles y otras partes, pero claro aqui todo se politiza, cuando aprenderemos a quitarle el color y el servilismo politico a la izquierda o mi derecha, cuando DIOS mío…?

  7. EL COMPLEJO DE CUCARACHA
    Hace 15 años

    Ese es el gobierno socialista, cristiano y solidario que los nicaragüenses escogieron en las últimas elecciones, y el gobierno que el 56 por ciento de los votantes quiere elegir en las próximas elecciones. Da lástima un pueblo que acepta ser atropellado por sus gobernantes convencido de que esa es la parte que inevitablemente le toca sufrir bajo un gobierno socialista, cristiano y solidario. Pareciera que los nicas se sienten agradecidos de que sus déspotas los aplasten como cucarachas.

  8. Leopoldo Quintana
    Hace 15 años

    El Presidente de facto del CSE, Roberto Rivas, camina más custodiado que cualquier General de la sangrienta Dictadura Somocista,.igual, la sede central y departamentales de CSE están mas «aseguradas» que cualquier cuartel de la «guardia-policía nacional somocista». Vale una foto histórica comparativa.

  9. jose
    Hace 15 años

    Aquí en Nic. solo el presidente debe andar con custodia y de acuerdo a la realidad , no exagerada, pero no es así , cualquier funcionario de quinta andan con caravanas de escoltas como este Rivas, le tienen miedo al pueblo por el cual ellos dicen luchar, despilfarrando los recursos de la policía, para aumentar su ya crecido ego, sentirse poderosos y avasallar a los ciudadanos, al mejor estilo somocista . a todo chancho le llega su sábado.

  10. Luis Chavarria
    Hace 15 años

    Cada vez que Daniel Ortega esta mandando en el pais suceden abusos de poder como el perpetrado contra el periodista Enriquez. Cualquier persona tiene el derecho de protestar ante el abuso de estos matones que cuidan al gordo ladron de Rivas, al igual que los matones de Daniel, porque nadie tiene porque aguantar esos desmanes de poder que salpica de estos mediocres delincuentes politicos que son pagados con dinero del pueblo. Se cren los dioses o es que saben las maldades que hacen al pueblo ?

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