Raúl Benoit

El espectáculo de la muerte

Presenciar la muerte de otro ser humano es lo más deprimente que puede uno ver y sentir.

En varias ocasiones vi agonizar a personas cerca de mí y una vez militares colombianos ejecutaron, sin juicio legal, a un guerrillero mientras yo y mi camarógrafo observábamos escondidos entre matorrales temiendo que nos descubrieran.

Matar es malo; no es bueno para el espíritu y ver morir tampoco. Matar es pecado según la Ley Mosaica y nadie tiene el derecho de quitar la vida, ni siquiera porque un código humano lo dispone así.

Cuando el gobernador de Illinois, Pat Quinn, en marzo pasado decretó la suspensión de la pena capital, convirtiendo ese Estado en el número 16 en suprimirla, dijo algo que deberían reflexionar los políticos de este país: “Nuestro sistema está roto y no puede garantizar la justicia en todos los casos”.

Estados Unidos ejecutó el año pasado a 46 presos, menos de la mitad del año récord de 1999, con 98 reos.

Les voy a relatar el caso más reciente, el de Humberto Leal, quien fue castigado con la muerte el jueves 7 de julio al caer la tarde. Él tenía varios puntos en contra: era mexicano, cometió un delito monstruoso (supuestamente violó a una jovencita de 16 años y la mató) y el crimen fue en Texas, donde la pena de muerte pareciera una recreación que ansían ver con sed de sangre.

No valieron los pedidos del presidente Barack Obama, de la ONU y de México, para que el Estado de Texas retrasara o bloqueara la ejecución.

De acuerdo a Amnistía Internacional, el asesinato de Leal es un desafío a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, porque no se acató el fallo conocido como Caso Avena, que ordenó revisar los expedientes de 51 mexicanos sentenciados a pena capital.

Si damos un vistazo al sistema de justicia y penitenciario de los Estados Unidos, encontramos grandes fallas. Algunas leyes parecen incoherentes y excesivas. Otras muy permisivas, con tendencia a ser tan blandas que una persona como Casey Anthony, fuera declarada no culpable de haber asesinado a su hija de 2 años, decisión que escandalizó a muchos estadounidenses al finalizar la primera semana de julio.

Quienes son condenados, una vez llegan a las cárceles, podría decirse que los despojan de sus derechos humanos. En este país las prisiones son un negocio privado, en donde tratan peor que animales a los “clientes”; a muchos los aíslan de sus familias bajo un régimen humillante. Un ejemplo es el de Arizona, cuyo Sheriff Arpaio alimenta a sus prisioneros, la mayoría hispanos, con productos vencidos.

No existe el sistema de readaptación social, porque el reo es un número que vale dinero para el gran negocio particular.

Humberto Leal esperó la muerte durante 16 años y quizás se fue inocente, de acuerdo con su abogado, quien argumenta que si le hubiesen practicado ahora pruebas de ADN, las cuales nunca se realizaron porque las autoridades de Texas se negaron, se podría haber echado el caso abajo.

Pero nadie cedió porque la diversión debe seguir y así lo entendió Leal, quien, tras gritar dos veces “Viva México”, invitó a los guardias a hacer “que el espectáculo continuara” y 10 minutos después que le aplicaron la inyección letal, se fue.

El autor es periodista colombiano

 

Twitter: @RaulBenoit

COMENTARIOS

  1. Denzo
    Hace 15 años

    Hey Raul;seria bueno que te dieras una vuelta por Centroamerica,para que te dieras cuenta de lo ques de verdad un abuso enlas carceles,creo que vos sos un resentido como periodista de quinta categoria,que te gustaria que te nombraran jefe del Washington Post o de una cadena famosa de television,hablas no mas por hablar,sin base alguna;puede que las carceles aca en USA no son el paraiso,pero no son ni la sombra de lo que pasa en Cuba y centroameica;y si es por Leal,el era culpable;bien ejecutado

  2. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 15 años

    A Cassey Anthony le gusta vivir la vida loca, carece del sentimiento
    de ser buena madre. Gran parte de la poblacion en USA NO estan
    de acuerdo con el fallo. Pero estan como el gato y el raton, espe
    rando que la tal Cassey meta la pata en cualquier momento y pa
    gue sus errores. Eso espero. Cassey nunca tuvo vocacion de ma
    dre. Un dia de estos tendra que pagar. Si fuera negra o hispana
    ya estuviera pagando bien caro.

  3. Ana C. Fonseca
    Hace 15 años

    Y la jovencita ultrajada y asesinada tuvo juicio justo?

  4. Lesther
    Hace 15 años

    El comentarista menciona «ley mosaica», la Ley dada a la nación de Israel no es obra de Moises sino de Dios. La pena de muerte esta establecida claramente en la ley divina y las condiciones necesarias para su aplicación. Muchos males se erradicarían si la justicia se aplicara prontamente. No es cuestión de nacionalidad, raza o ideologia, es cuestión de justicia y verdad. La pena de muerte resuelve el problema social de apología del delito.

  5. Roberto Davila
    Hace 15 años

    No se en que (Punto Com) habra comprado su cerebro este senor he leido sus articulos en el Diario la Opinion de la ciudad de los Angeles CA y simpre escribe articulos con poca capacidad investigativa no es casulidad que tambien los lectores de ese diario critiquen sus seudos-comentarios, felicito al Diario la Prensa por ejercer el derecho de expresion que le concede pero la verdad es que deberian pensarlo dos veces antes de publicar sus comentarios.R

  6. Salvador Collado
    Hace 15 años

    La justicia no es perfecta, ni puede ser perfecta mas sin embargo se puede perfeccionar en el tiempo… Ahora bien, la justicia debe ser impartida por un ente imparcial, sin origen politico y en busca de la verdad, no hay otra manera de procurar la justicia ni de validar los derechos humanos.

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