“ El principal problema educativo en nuestro país es que los nicaragüenses creemos que la educación no es importante”
Mario Sebastián Rappaccioli (Presidente de Empresarios por la Educación).
Empresarios por la educación es la alianza empresarial por la educación en Nicaragua que tiene como gran reto mejorar la cobertura, incrementar las tasas de escolaridad y la formación docente para elevar la calidad de la educación. Uniendo esfuerzos y actuando colectivamente de manera estratégica, ofreciendo conocimientos y recursos en torno de las necesidades del Sistema Educativo Nacional.
Uno de los problemas más sentidos en materia educativa es la inversión destinada a elaborar diagnósticos y consultorías como insumos preliminares para diseñar una intervención, una inquietud totalmente válida si no se le da el seguimiento adecuado con un plan de trabajo sostenido de alto impacto. Afortunadamente en Nicaragua existen modelos de intervención educativos de comprobada efectividad entre sus beneficiarios. Modelos que a largo plazo benefician a toda la comunidad educativa incluyendo a los empresarios que tienen —o tendrán— entre sus filas capital humano más calificado y con mayores competencias que incrementen el rendimiento y la calidad productiva.
En diversos espacios de socialización —foros, debates y seminarios— se han compartido los casos de éxito de programas educativos que han emprendido importantes empresas nicaragüenses. Han demostrado resultados extraordinarios promoviendo la inclusión digital, la formación docente permanente y el acondicionamiento de escuelas con un ánimo solidario y, de lejos, asistencialista. Los intereses han trascendido los privilegios de la tradicional Responsabilidad Social Empresarial para convertirse en un genuino compromiso para sumarse a la promoción y contribución al mejoramiento de la cobertura y calidad de la educación en el país.
Un esfuerzo que, si bien es loable y debe llenarnos de optimismo, también debe hacernos reaccionar sobre el largo camino que aún queda por recorrer. Aún se contabilizan importantes —y numerosos— grupos empresariales que todavía no están sensibilizados sobre la importancia de la educación, por lo que no la consideran una prioridad y es, de lejos, una opción de inversión.
De acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial en 2008, utilizando el mismo equipo y el mismo número de colaboradores con estudios secundarios, una línea de producción en Sao Paulo, Brasil, produce solamente nueve teléfonos por hora, mientras que en una fábrica de la misma compañía en Pusan, Corea del Sur, se producen quince teléfonos. Si lo calculamos con frialdad, reporta mayores ingresos el que mayores unidades produce. Un beneficio incuestionable para la compañía con el personal más educado y capacitado.
Para finalizar, cuando le preguntaron a Antonio Martínez-Aparicio, presidente de Empresarios por la Educación de Colombia, sobre la importancia de la inversión en educación, él respondió: “(…) invertir en educación es apostarle a la consolidación de una sociedad justa, incluyente, equitativa y próspera, donde la educación es el elemento más importante que nos permite llegar a la concepción que nosotros tenemos de sociedad”.
La autora es directora Ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense EDUQUEMOS
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