Sea por cumplir con la obligación pastoral de convertirse en voz de los sin voz, como afirman los obispos; o porque una vez más el contexto los ha obligado a asumir el rol de oposición, como opinan otros, la Iglesia católica es una de las pocas instituciones que se mantiene en la lucha para garantizar la presencia de observadores nacionales e internacionales en el actual proceso electoral.
“Documentos de la Iglesia dicen que uno tiene que ser voz de los que no tienen voz… Entonces uno prácticamente tiene que ser el portavoz de las inquietudes que la gente nos está aportando”, explicó el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes.
- El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, insistió ayer en la necesidad de que se permita, “como en años anteriores” y “ como ocurre en otros países”, la presencia de observadores electorales para garantizar la paz y estabilidad del país.
“Creo que el pueblo de Nicaragua es un pueblo maduro que sabrá en el momento dado si las elecciones que se desarrollen en el mes de noviembre están siendo realizadas según el orden, según los postulados que la misma norma nos da”, advirtió Brenes.
Además, invitó a los católicos a unirse el 1 de julio a la jornada de ayuno y oración por la paz del país para “evitar toda violencia o extremismo que nos lleve a crear tensiones”, ya que “siempre en las campañas electorales alguien se sale de las orientaciones”.
“He estado diciendo que hagamos una campaña con madurez, con responsabilidad, que sea un tiempo de presentación de proyectos y no de estar descalificando al contrincante”, criticó el obispo.
Para el prelado, “estar creando tensiones no es bueno en este tiempo. No abona a la paz social ni a la estabilidad, porque cuando hay críticas o hay descalificaciones no deja de crear tensiones en la otra persona”.
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El exministro de Educación Humberto Bellí coincide con Brenes en que la demanda de la Iglesia y otras instituciones como el Cosep, para que se permita la observación es en aras de cumplir con una obligación para garantizar la paz y la justicia en el país. “Sería tremendamente injusto que el voto se viole y que los mecanismos para evitar la violación , que son entre otros la observación, no se les permita participar”, estima Belli.
En cambio, el analista político Óscar René Vargas considera que en estos momentos como en muchos otros de la historia, la Iglesia se ha visto obligada a asumir el rol de oposición. En esta oportunidad para hacer una demanda en la que coincide más del ochenta por ciento de la población.
CLAMOR DE FELIGRESES
Brenes relata que cuando se detiene en un semáforo visita una comunidad o parroquia, o se reúne con obispos o sacerdotes, todos le transmiten el mismo clamor de sus feligreses: Que se respete la ley como en otros años y se permita la participación de observadores nacionales e internacionales en el actual proceso electoral.
“Ustedes los periodistas a veces no van a esa gente, no van a esas comunidades tal vez lejanas, o no van a entrevistar a esa gente. Entonces ellos dicen, mire Monseñor a usted que lo entrevistan diga esto”, detalló Brenes.
El Arzobispo reiteró que la Iglesia no está interesada en “asumir el poder”, sino en “orientar” a sus feligreses en vista de su “responsabilidad como pastores”. Considera que eso queda demostrado con sus mensajes, ya que no van dirigidos a “fulano o a sutano”, sino a toda la población.
“Porque yo personalmente y creo que todos los obispos nos consideramos que somos obispos de todos los católicos de nuestras diócesis”, aseguro monseñor Brenes, quien añadió que sin importar en qué partido militen los feligreses , “como pastor (la obligación) es iluminarlos según su opción y que ellos verdaderamente actúen según su conciencia. Nosotros iluminamos la conciencia y cada uno es responsable de su actuación”, explicó el obispo Brenes.
IGLESIA ASUME ROL
Vargas por su parte detalla que cuando Somoza no permitía que la oposición se desarrollara, ahí estuvo la Iglesia para asumir el rol y que “para no ir muy largo en los años ochenta”, cuando la oposición se fue al exilio o estaba reprimida, también la Iglesia respondió.
“La Iglesia asumió el rol más fuerte de oposición al sandinismo, el papel lo asumió el cardenal Miguel Obando… que adquirió un prestigio mayor del que debería tener en el país”, asegura Vargas.
Añade que “lo de ahora es algo similar. La oposición no existe o está comprada. La empresa privada convive con el Gobierno porque recibe prebendas, algo diferente a lo que ocurrió en los ochenta, cuando la otra voz de oposición era el Cosep, ahora ya no. Ante esa ausencia de oposición nuevamente la Iglesia retoma la hegemonía de oposición frente al gobierno actual”, explica Vargas.
Según Vargas, la Iglesia es un “poder fáctico” aunque no sea reconocido en el organigrama político y no quiere perder su poder. Sin embargo, considera que en la actualidad existe “una coincidencia entre sus intereses y los de la nación”, ya que comparte con el ochenta por ciento de la población la opinión de que lo mejor para el país es que se permita la observación electoral.
Porque “tenemos el temor de que sin observación electoral la cooperación internacional va a disminuir más de lo que ya disminuyó, porque la legitimidad de la elección va a ser cuestionada”, enfatiza Vargas.
¿SERÁ ESCUCHADA?
Belli espera que la voz de la Iglesia no sea ignorada, ya que “se pondría en peligro la paz del país”. Además, el Gobierno perdería legitimidad y un nuevo gobierno enfrentaría igualmente graves problemas de reconocimiento y legitimidad.
En cambio Vargas teme que no sea escuchada, porque considera que “existe una estrategia” determinada que no contempla cambios. “La prueba está en que vino el Centro Carter y a pesar que ha tenido una buena relación con el Gobierno no lo recibieron”, lamenta Vargas.
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