En la historia de Nicaragua no se conocía un alza en el servicio de electricidad, ni en ningún otro, como el del 41.8 por ciento que anunció el Gobierno la semana pasada. Además, así como es de brutal esa alza que ha dictado el gobierno de Daniel Ortega —quien pretende de manera inconstitucional, ilegal e ilegítima reelegirse para un siguiente período en las elecciones del 6 de noviembre de este año—, también es de burdo el anuncio de que el alza se comenzará a pagar hasta en enero del próximo año, porque la empresa orteguista Alba Caruna la financiará hasta que concluya el presente año con un préstamo de 107 millones de dólares. Préstamo que, lógicamente, será pagado con fondos del Presupuesto General de la República, o sea con los impuestos que paga en forma directa e indirecta toda la población.
De manera que se trata de un negocio redondo de Daniel Ortega, su familia y la cúpula de su partido, que son los dueños de Alba Caruna y beneficiarios de los lucrativos negocios que esta empresa financiera hace a expensas del Estado y del pueblo. Se dice que hay una maniobra electorera detrás de esta desmesurada alza del 41.8 por ciento en el servicio de electricidad, que ha sido decretada por el gobierno de Daniel Ortega en contra de la población y la cual tendrá repercusiones desastrosas en toda la actividad productiva agrícola e industrial, comercial y de servicios en el país; que en el anuncio de que la brutal alza en la tarifa del servicio eléctrico no será pagada por los usuarios en lo que resta del año, sino hasta el comienzo de 2012 y que en los próximos seis meses será financiada con un préstamo de Alba Caruna, está implícito el mensaje de que hay que votar por Daniel Ortega, a fin de que se mantenga la ayuda venezolana y se pueda obtener el financiamiento para seguir subsidiando el servicio de electricidad.
Pero la verdad es que esta alza despiadada, sin precedente en la historia de Nicaragua, ni siquiera puede ser calificada como un caramelo envenenado, es decir, algo venenoso y letal que se ofrece en una dulce envoltura para engañar a los incautos. Esta alza del precio del servicio eléctrico decretada por el gobierno de Daniel Ortega, no tiene ninguna envoltura melosa. Por el contrario, está muy claro que el pueblo de todas maneras tiene que pagar desde ahora esa alza de 41.8 por ciento en el servicio eléctrico, y con intereses, por vía de los impuestos con los que el Gobierno amortizará el préstamo a la empresa orteguista Alba Caruna. La única diferencia es que de aquí a diciembre el alza se pagará de manera indirecta, mediante los impuestos que aporta obligatoriamente la población y de los cuales se nutre el presupuesto nacional, y a partir de enero la pagarán directamente los mismos usuarios al cancelar las facturas mensuales.
Lo obvio en este caso es que Daniel Ortega está agrediendo al pueblo con un alza desmedida en el servicio eléctrico, que según expertos no debería ser más del 8 a 10 por ciento —de acuerdo con el movimiento del precio del petróleo en el último año—, con un financiamiento de entre 25 y 30 millones de dólares. ¿A dónde irá a parar, entonces, ese excedente de más de 70 millones de dólares y por qué ese brutal aumento de 41.8 por ciento en vez del 8 o 10 por ciento que sería lo razonable?
La verdad es que no hay manera de justificar ese zarpazo contra la población, ni de ocultar el gran negocio de Alba Caruna a expensas del expoliado pueblo nicaragüense, que además de que tendrá que pagar tarifas prohibitivas de electricidad, también soportará el alza inevitable en todos los demás bienes y servicios indispensables para la subsistencia personal y familiar.
En Bolivia, el presidente populista de izquierda Evo Morales casi fue derribado a fines de diciembre del año pasado, por un movimiento popular en el cual participaron sus mismos partidarios políticos en protesta por el alza desmedida, decretada por el Gobierno, de 73 por ciento en la gasolina y 82 por ciento en el diesel. Alza que el imprudente gobernante extremista boliviano se vio obligado a revocar.
Y aquí, ¿hasta cuándo y cuánto soportará el pueblo nicaragüense las injusticias y agresiones del régimen de Daniel Ortega? ¿Castigarán los nicaragüenses a Ortega por lo menos votando masivamente contra su reelección inconstitucional, ilegal e ilegítima el domingo 6 de noviembre próximo? Ya lo veremos.
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