Carlos Alberto Montaner

Las diferencias entre Raúl y Fidel

Raúl Castro ya cumplió ochenta años, pero no ha aprendido demasiado. Cuando tenía treinta, vivía deslumbrado por el modelo soviético de organizar la convivencia. No tardó en comprobar que los resultados eran desastrosos. Finalmente, la URSS implosionó y Marx fue a parar al basurero de la historia.

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Ahora Raúl se decanta por una variante raquítica de la experiencia chino-vietnamita. Intenta legarles a los cubanos un sistema de producción micro-capitalista, sin mercado y sin acumulación de beneficios, deliberadamente castrado con la cuchilla fiscal para que las empresas no crezcan, controlado por un gobierno comunista de partido único que no ofrece subsidios, vigila implacablemente y cobra altos impuestos, pero, no se sabe por qué, espera a cambio lealtad y eficiencia de parte de los trabajadores.

Ya se puede hacer cierto balance del raulismo. Han pasado cinco años desde que Raúl asumió el mando. Hasta ese momento, solo era el hermano menor de Fidel, un apéndice emocional y vitalmente subordinado a los caprichos de un Máximo Líder que le había hecho la biografía tirándole de la oreja.

Fidel lo había arrastrado al ataque al Moncada, a la cárcel, a la Sierra Maestra. Luego lo llevó de la mano al poder y lo hizo Ministro de Defensa a los 28 años, y allí lo designó heredero y lo dejó instalado, vigilando el polvorín, como segundo de a bordo, para que continuara la labor revolucionaria en caso de que él desapareciera.

Pero las cosas sucedieron de otro modo. Fidel no desapareció del todo. Se quedó medio muerto, o medio vivo, como un holograma, y deambula por internet y por la tele, de vez en cuando, pergeñando unos textos delirantes. Mientras tanto, Raúl no se dedica a prolongar la obra de su hermano, sino a tratar de enmendar el inmenso desastre que le ha tocado como herencia.

En esencia, el país que recibió por vía dinástica está quebrado. Desde hace muchos años produce mucho menos de lo que necesita, está endeudado hasta las cejas y, como no paga sus deudas, no tiene acceso al crédito. Los cubanos deben importar el ochenta por ciento de los alimentos que consumen, mientras la mitad de la tierra cultivable está ociosa, y la infraestructura vive de remiendos precarios.

Por la cabeza de Raúl no pasan la apertura política, aumentar el ámbito de las libertades individuales o permitir el pluripartidismo. Todo eso es tabú. Su idea de la reforma consiste en echar las bases de un Estado fuerte y eficiente, liberándolo de los asalariados innecesarios (un tercio de la fuerza laboral) y mantener férreamente controlado el poder político.

Ha cambiado, eso sí, la estrategia represiva. En lugar de condenar a largas penas a los demócratas que se atreven a disentir públicamente, ha dado órdenes de acosarlos constantemente, apalearlos y detenerlos por periodos cortos. Supone, y tal vez tenga razón, que con esas medidas basta para mantener la disciplina en el manicomio.

Algunos diplomáticos y políticos extranjeros que han conversado con él, sin embargo, le encuentran grandes diferencias con su hermano Fidel. La primera, es que escucha al interlocutor. Es capaz de oír en silencio las críticas que le hacen al sistema sin fabricar sofismas para defenderlo y sin apoderarse de la palabra durante horas para explicar que donde peor funcionan las cosas es en el mundo capitalista.

Ese realismo lo lleva de la mano a una actitud más humilde: Raúl está más avergonzado de los fracasos de la revolución que orgulloso de sus logros. En privado admite, melancólicamente, que el país que le dejó su hermano se está cayendo a pedazos. En eso, al menos, es más sensato.

Pero la más intrigante de las diferencias es en el terreno de la corrupción y la ineficacia. Raúl es una especie de Robespierre cruzado con el Donald Trump de “you are fired”. Fidel podía convivir con funcionarios corruptos o incompetentes durante décadas, siempre que le fueran perrunamente leales, mientras que Raúl mantiene “cero tolerancia” con ambas actitudes y vigila, persigue y castiga a sus colaboradores venales o torpes. Sin embargo, contradictoriamente, es mucho más dado al nepotismo familiar y a gobernar con un grupo de generales afines y obedientes.

En todo caso, lo que Raúl no ha conseguido, hasta ahora, es organizar la línea sucesoria y crear un mecanismo respetable para transmitir la autoridad. El Partido Comunista sigue siendo una olla de grillos desmoralizados. Si le da por morirse puede ocurrir cualquier cosa porque, francamente, allí casi no quedan “revolucionarios”. La experiencia los ha curado de espanto.

COMENTARIOS

  1. Denzo
    Hace 15 años

    Aunque no haya ganado un premio nobel;Creo que me quedo con Montaner,si tengo que escoger,entre Vargas Llosa y Montaner,para que me haga una novela;Montaner es mas entretenido y humorista;tiene muy buen sentido del humor y da espacio para critica;me gusto eso de que castro anda medio muerto o medio vivo deambulando por internet o la television;pero siempre jodiendo;je,je,je,Ahora,si VargasLlosa hubiera ganado en Peru,estoy seguro que habria sido otro chaveztia,tubiera patas arriba a los peruanos

  2. Reciclando
    Hace 15 años

    «Marx se fue al basurero de la historia», una afirmación equivocada, como todas las afirmaciones que hace este señor, que no tiene la osadía de enfrentar frente afrente a cualquiera de los hermanos Castro Ruz. Y digo afimación equivocada por que Marx sigue siendo estudiado en las Universidades en cátedras de filosofía y además porque sigue siendo traido a colación por aquellos que afirman que fue a parar a la basura.

  3. Caitudo
    Hace 15 años

    Excelente articulo.

  4. Juan Perez el democraticida
    Hace 15 años

    ¿Y china tiene aperturas politicas? No tiene y es innegable el avance contra la pobreza. Nunca se puede obtener todo segun nosotros lo deseamos. Al fin y al cabo los de abajo nunca tienen nada y si se les esta mejorando la vida lo mismo es que venga de la derecha o la izquierda. No se le puede pedir a Cuba que obtenga resultados ya, si acaba de comenzar con su transformacion. China paso 30 años trabajando para estar como esta. O ¿Es que nuestra rabia oscurece nuestras mentes para pensar?

  5. Banana Republic
    Hace 15 años

    No son nada mas que extorsionadores y parasitos de los que trabajan y producen cualquier cosa. Las mafias comunistas operan igual que las mafias en paises que viven en la libre empresa aplicando el chantaje,la amenaza, la extorsion todo disfrazado de impuestos que no son mas que dinero para mantener oxigenado un aparato represivo y obsoleto.

  6. Banana Republic
    Hace 15 años

    Ya la prensa está peor que la epoca de la censura Mackartista

  7. Pantera
    Hace 15 años

    ¿Quien no sabe que el ultimo reducto que les quedó a los comunistas son las universidades norteamericanas? Ya los europeos no les paran bola, solo los mimados de la democracia mundial se pueden dar ese lujo sin sufrir las concecuencias de un regimen totalitario,ateo y marxista. Por eso, un fanatico radical como el cura cardenal, puede ir a eeuu a condenar una dictadura aqui, y a la ves elogiar la peor, que es la cubana.Que vaya a europa a hablar locuras.

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