KINGSTON/AFP
Treinta años después de su muerte, Bob Marley, el “rey del reggae”, sigue siendo un icono en Jamaica y su culto se ha transformado en una industria fructífera, pero el compromiso político que transmitía en sus canciones tiende a perderse entre los jóvenes jamaiquinos.
“Su música está tan llena de vida que es difícil llorar” por su ausencia, dice Bernadette Hellwanter, turista austríaca de 24 años, mientras visita el museo Bob Marley en Kingston, donde el músico vivió y compuso varios de sus temas.
REDUCIDO A UNA FIESTA
Como muchos otros fanáticos, Bernadette vive el aniversario de la muerte de Marley más que nada como una fiesta.
“Mi primera interpretación musical en mi liceo de Virginia fue No woman no cry”, cuenta con entusiasmo Nickia Palmer, cantante jamaiquina de 33 años quien vive en Estados Unidos, mientras observa una de las célebres fotos en la que se ve a Marley junto a su guitarra Gibson.
En las calles de la capital de Jamaica la leyenda de Marley —muerto el 11 de mayo de 1981 por un cáncer— sigue siendo alimentada.
LO COMERCIAL
Su culto se ha transformado en un mercado jugoso. Todos los días se ofrecen visitas organizadas a Nine Mine, su pueblo natal, donde pululan las tiendas de suvenires que venden todo tipo de objetos con su imagen.
Pero es tanta la comercialización que los allegados al artista temen que su mensaje de justicia y defensa de los oprimidos transmitido en sus canciones se borre por completo.
“Su objetivo nunca fue comercial”, explicó su amigo Herbie Miller a la AFP. “El dinero no era su principal motivación”.
La imagen del cantante rasta comprometido políticamente comienza a perder fuerza en Jamaica, según la Fundación Marley, que lamenta la falta de eventos previstos para celebrar el aniversario de los 30 años de su muerte.
Las canciones del padre del reggae se difunden poco en las radios locales. Solo pasan algunos temas bien conocidos, como One love o alguna militante como Exodus .
Según Miller, “el poder en Jamaica intenta suavizar” el mensaje revolucionario del artista. De hecho, hay pocas visitas organizadas en el Trench Town, el gueto vecino a Kingston donde Bob Marley vivió en los años sesenta, que inspiró algunas de sus canciones más comprometidas.
La juventud de Jamaica ya no se reconoce en las canciones de los años setenta y prefiere la música de las discotecas.
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